Francia ha decidido encomendar las reformas a Nicolas Sarkozy. Reformas desde la derecha que no quiso hacer Chirac. Las elecciones presidenciales francesas han significado un cambio de generación y un cambio de ciclo.
Una Francia dividida pero que se ha inclinado claramente por un Sarkozy que ha presentado un programa basado en la autoridad, el respeto, el amor al trabajo y la moral. Un cambio desde la derecha que tiene dosis de thatcherismo y también de blairismo.
Desde un punto de vista sociológico, Ségolène Royal representa la Francia conservadora, estática, y Sarkozy la Francia reformista. Francia hace revoluciones cada dos o tres generaciones pero se resiste a las reformas, me comenta esta noche Rafael Jorba, un lúcido experto en política francesa.
Sarkozy ha presentado una derecha sin complejos, autoritaria si hace falta, partidaria de restablecer la amistad con Estados Unidos, liberal en economía, con menos presión fiscal, radical en negar la entrada de Turquía a la Unión Europea, dura en la política de inmigración y con la intención de desbloquear la crisis causada por Francia al votar No a la Constitución europea. Ha prometido un minitratado europeo ratificado por vía parlamentaria.
Royal ha salvado al partido socialista de la debacle sufrida en las elecciones de 2002. Llegó con dignidad a la segunda vuelta y consiguió un 46.8 por ciento de los votos frente al 53.42 de Sarkozy. La izquierda presentaba más de lo mismo, consiguió muchos votos en los barrios marginados, en la izquierda clásica y en sectores sociales asustados por las reformas que ha prometido el nuevo presidente.
El frente de izquierdas contra Sarkozy recurrió al miedo de un candidato que habla de autoridad y que se puede alinear con las tesis de recorte de las libertades para garantizar la seguridad.
Pero los franceses se han inclinado abiertamente por las reformas liberales expuestas con claridad por Sarkozy a lo largo de la campaña. La izquierda ultra y la extrema derecha perdieron fuerza respecto a anteriores elecciones en la primera vuelta. El centro de Bayrou, a pesar de haber declarado que no votaría por Sarkozy, no lo ha hecho por Royal.
Royal no consiguió el apoyo necesario para llevar a cabo las reformas sociales que Zapatero ha llevado a cabo en España. Tampoco los franceses compraron las imprecisas reformas constitucionales que Royal dibujó borrosamente en el debate cara a cara del día 3 de mayo.
Sarkozy defendió la V República tal cual está y los franceses no aceptaron las reformas que podían haber conducido a la VI República.
La Francia de Sarkozy va a cambiar la correlación de fuerzas en una Europa que tiene que salir adelante con la complicidad entre Alemania y Francia. En un año van a celebrarse elecciones en Gran Bretaña y en España. No hay que despreciar la idea de que los cuatro grandes países de la Unión tengan gobiernos de colores parecidos.

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