EL APUNTE

Los resultados franceses indican que Sarkozy no es ese monstruo racista, imagen que ya se había comenzado a publicitar por España.No está desencaminado Rajoy cuando dice que la campaña que le han querido montar al líder francés es parecida a la que le montan a él. Sin embargo, la ciudadanía francesa lo ha votado de forma masiva. ¿Qué ocurre? ¿Que algo no funciona entre los mensajes de la izquierda y la gente? La pregunta es importante. Parece que la izquierda europea, incluida la catalana, únicamente construye mensajes contra la derecha, más que ideas propias. Y ese es un grave problema para los ciudadanos que, no mediatizados, se sienten de izquierdas, pero huérfanos. Las primeras personas que me hablaron de Sarkozy como un político a seguir eran gente serena y consciente de las políticas de centro. Por lo tanto, algo no encaja. Algunos franceses que viven en Cataluña no se atreven a decir que votaron a Sarko porque les llaman fachas. Menudo lío mental tiene más de uno. Puede que el futuro presidente francés tenga razón: hay que superar el Mayo del 68, glorioso, pero retrógrado con el presente.

alex.salmon@elmundo.es

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