AZUL&ROSA: MI SEMANA
La mala suerte del yayo real
Las bodas, los nacimientos, los bautizos, los funerales y la Nochebuena suelen poner de manifiesto, casi siempre, los demonios familiares. Incluso en las familias reales. Hay que reconocer que el yayo real tiene mala suerte. Cada vez que se produce un evento familiar, éste le sorprende, como dice Carlos Alsina, «en algún lugar de la Tierra de cuyo nombre nadie quiere acordarse». O dar razón. Ni tan siquiera La Zarzuela: «Se trata de un viaje privado». ¿Lo conocía el Gobierno? Cierto es que a la yaya real también le han sorprendido algunos acontecimientos de la familia lejos, incluso lejísimos del país. En el sudeste asiático, cuando la muerte de Erika, la hermana pequeña de Letizia, y en Rusia cuando nació la nieta. Pero, a diferencia del yayo, siempre se sabe donde está la yaya. Cierto es que Don Juan Carlos ya advirtió que se iba, como muchos españoles, de puente. Posiblemente, se creyó lo que había declarado su hijo: «Confío en no fastidiaros».
Todos esperando...
....no a Godot, que nunca llega, sino al Rey. Lo malo de esta ausencia real es que todo dios se ha enterado. No sólo la familia. También los políticos, quienes, muy cortesanos ellos, pusieron en evidencia esa ausencia con un protocolo no escrito. Nadie ha dicho nunca que hasta que el Rey no llega no puede hacerlo nadie. Yo creía que era al contrario: hasta que el Soberano no se vaya, no te puedes ir. Pero llegó, 48 horas después del parto. En compañía de la Reina. A los periodistas que aguardaban a la puerta de la clínica, les extrañó que, siendo como es, tan extravertido y simpático con la prensa, en esta ocasión, no lo fuera, limitándose a saludar. Se le veía serio, distante. ¿Estaba disgustado? Personalmente, pienso que tiempo tendrá no sólo de conocer bien a la nieta sino de hartarse de ella. Me da que ejercer de yayo, de abuelo, no se encuentra, precisamente, entre sus pasiones. Para eso está...
...la yaya, la abuela Sofía
Según Elvira Lindo, «la Reina ha sabido compensar ese despego del Rey, no sólo por la agenda social sino por los avatares familiares». En su exceso feminista, fuera de lugar, la compañera se pregunta: «¿No será que ahora ella es el Rey?». No, estimada Elvira. Cada uno tiene su papel. El de ella, será siempre el de consorte, una amantísima consorte que, como toda compañera, intenta compensar, públicamente, el despego de su marido por algunos desaires también públicos. Carmen Rigalt, por su parte, achaca el cambio de la Reina a la edad que «ha jugado a su favor, haciéndola más vulnerable y próxima, más sencilla y más cálida». Personalmente, pienso que han sido «los palos» de los tres matrimonios, tan desiguales, de las Infantas y el Príncipe lo que le ha hecho «vulnerable, próxima, sencilla y cálida». La Reina de hoy nada tiene que ver con aquella de «se referirá usted a las Infantas», en respuesta a una azafata que, en un vuelo, se atrevió a preguntarle por «sus hijas».
Entre baboseo y banderas republicanas
El nacimiento de la segundogénita del heredero (Ramón Pérez Maura dixit) se ha producido entre el ondear de banderas republicanas en La Cibeles, envuelta por la tricolor, con motivo del 1 de Mayo, y el baboseo, tan almibarado, como es habitual en la prensa cortesana, que David Gistau aconsejaba «a los diabéticos se abstuvieran de ver la televisión en las fechas ocupadas por los avatares de la Familia Real, cada vez más encerrada en una burbuja de pijerío profesional». Por su parte, Raúl del Pozo confiesa que «nunca se ha visto tanta lisonja, tanta coba, tanto halago, como si la chusma se hubiera vuelto, de pronto, asiática, como si la nieta nacida fuera la de Kim II Sung... Es el mismo público que el de las bodas, que el de los entierros». Yo te diría, querido Raúl, que esta coba, halago y baboseo la he visto, entre otras, en las bodas del rey Constantino de Grecia y el Shah del Irán. Pocos años después, estas mismas manos que aplaudían y estos mismos rostros embobados, acudían a las urnas para derrocar al soberano heleno y proclamar la República y derribaban las estatuas de Reza Phalevi, obligándole a huir para traer a Jomeini.
El universo de Agatha
Se dice, utilizando el anónimo latino, que de gusto y colores no hay que discutir. Pero, desde que existe Agatha Ruiz de la Prada, tanto en la oscuridad como en la luz, todos los colores armonizan. Como en Matisse. A veces, cuesta saber con cuantos colores trabaja Agatha, pero lo que da la ilusión de su número es que están puestos, siempre, «en su lugar justo», como diría Picasso. Nunca me ha gustado hablar ni escribir sobre la mujer del jefe, me da reparo. Me da pudor. Hoy lo hago no por ser, sino a pesar de ser y por los méritos profesionales que los tiene sobrados, como ha quedado demostrado, de forma espectacular, en la exposición que, con motivo de los 25 años de carrera en el mundo de la moda, se ha montado en Burgos bajo la dirección de su comisario Jesús María Montes, muestra que permanecerá abierta hasta el 10 de Junio. Casi medio millar de objetos con los que se demuestra, de manera elocuente, que la originalidad es el estado normal de Agatha, desde un zapato a una vajilla pasando por sombreros, bolsos y, por supuesto, vestidos. Todos son originales. No hay duda de que el mundo de Agatha, rompedor, irá siempre unido al color.
CHSSSSS...
Quién iba a decir que la Pantoja desplazaría del interés mediático a la Infanta Leonor, a la Infanta Sofía y a la madre que las parió. También a Paulina Rubio. En un país tan hortera como España, se impone que así sea. ... Sin marido, sin amante, casi sin hijos (bastante tiene el muchacho con defenderse él), ella se encuentra sola ante el peligro. Ya te lo avisé, niña Isabel, ten cuidado.... Resulta curioso recordar que el día en que nació el Príncipe Felipe había muchos monárquicos aunque no existía monarquía. Hoy, cuando nace la segunda hija del Príncipe, hay Monarquía pero sólo juancarlistas que, dudo, sean felipistas mañana. ... El famosísimo matrimonio ha pasado esta mi semana de nuevo por Madrid. Por segunda vez, él ha dejado a su esposa sola durante toda la noche en el hotel, repitiendo aquella otra escapada nocturna de tanta resonancia, pues le impidió acompañarla a una boda donde la pareja era la máxima atracción. ¿Qué tendrá la noche madrileña para él que no puede evitar desairar a su mujer?
© Mundinteractivos, S.A.

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