TESTIGO DIRECTO: MADRID

El presidente de Rumanía, escoltado por Esperanza Aguirre, hace campaña en la capital / Los inmigrantes le dan su apoyo / «Queremos regresar, pero los comunistas no nos dejan», rezan las pancartas

El centro de Madrid acogió ayer uno de los primeros mítines de la campaña. No fue, sin embargo, Gallardón, Sebastián, Zapatero, o Rajoy, el protagonista. La estrella fue Traian Basescu, el presidente de Rumanía. El mandatario se encuentra suspendido de sus funciones debido a una decisión del Parlamento y el 19 de mayo se celebrará un referéndum destinado a confirmar esta suspensión o a derogarla. Basescu, consciente de la importancia que el voto de los residentes en el extranjero tiene para la consulta, hizo ayer campaña en nuestro país, primero en Madrid (con una comunidad rumana de 120.000 personas) y luego en Castellón.

La multitud que se congregó para escuchar a su líder estaba pidiendo guerra. Jóvenes y mayores, indignados por igual con lo que sucede en su país, se resguardaban con gafas oscuras del poco sol que adornaba la tarde madrileña. «Basescu, te apoyamos, queremos volver a Rumanía, pero los comunistas no nos dejan», rezaba una pancarta. Algunos se acercaban con entusiasmo al que suscribe para gritar «¡quiero ser libre, por eso apoyo a Basescu!» Otros clamaban contra la masonería rusa, contra la corrupción y contra los comunistas. Mientras, tres jóvenes amenizaban la espera con una música mezcla de folk y bakalao.

Traian Basescu apareció media hora más tarde de lo previsto rodeado de guardaespaldas y una avalancha de periodistas, llegados directamente de Bucarest, que casi consigue acabar con la paciencia de la Policía Nacional. «¡Basescu!», gritaba la multitud. Pero el presidente no acudió solo al baño de masas. Dos ex ministras de Rumanía y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, escoltaban al mandatario suspendido.

«Dragi Romani», rezaban los carteles anunciando el mitin y así comenzó su arenga Basescu entre vítores, «queridos rumanos». Basescu quiere que el referéndum trascienda su persona, quiere convencer a sus compatriotas de que lo que está en juego es la posición estratégica de Rumanía en el mundo. «Hacia la Unión Europea o hacia Rusia», interrogó a la multitud. Guerra esperaban los congregados y guerra tuvieron. «Debemos acabar con la oligarquía corrupta que pudre nuestro país, es lo único que os pido», dijo. Sus seguidores respondieron gritando: «Ladrones, ladrones, ladrones».

Para los promotores de su suspensión, entre ellos el primer ministro, Calin Popescu, auguró un futuro nada prometedor. De ganar el referéndum, Basescu dejó entrever, aunque sin llegar a afirmarlo, que se libraría del premier.

El presidente volvía a convencer a una multitud convencida. Se expresaba con la soltura que se le supone a un estadista, aunque tal vez un tanto anticuado. El momento más kitsch de la tarde llegó cuando Basescu se acercó al público y cogió a un bebé en brazos. «Un rumano nacido en España», declaró antes de asegurar a los presentes que compartía su sentimiento al vivir tan lejos de su tierra. Afirmó que la prensa del país llama a los rumanos que viven en España Chapshunari [recogedores de fresas] y aseguró que él -que era el capitán del mayor petrolero de la Rumanía comunista- les tenía respeto a aquellos que buscan la prosperidad de los suyos sin importar la distancia.

El color de la campaña, el de los carteles y el de las pegatinas que portaban sus seguidores, es el naranja. Y no lo es por casualidad. Basescu intenta asimilar su referéndum a la revolución naranja, que sacudió Ucrania en 2004, en la que un líder proeuropeo, Víktor Yushchenko, logró hacerse con la presidencia a costa de otro proruso, Viktor Yanúkovich.

El Partido Democrático, aliado del presidente, aunque éste no está inscrito en ninguna formación por mandato constitucional, forma parte del Partido Popular Europeo. La presencia de Aguirre en el estrado, en apoyo de Basescu, tenía, por tanto, fundados argumentos.

Tanto Basescu como Aguirre, aprovecharon para pedir el voto a Gica Craioveanu, ex jugador de fútbol rumano y actual número dos del PP en la candidatura en Getafe. La presidenta de la Comunidad añadió también un toque hispano a la fiesta rumana. Antes de que Basescu terminara su discurso, los asesores de Aguirre pidieron un momento al mandatario para la despedida de la presidenta. Pocas palabras sonaron en castellano durante la tarde, pero todos aplaudieron la despedida de Aguirre: «¡Viva Madrid, viva Rumanía y viva España!».

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