EL PP ha presentado sus propuestas electorales sobre la sanidad, un asunto que importa a todos y en el que más gastamos: el 36% del Presupuesto del Principado. El partido de la oposición plantea la creación de un centro de prevención y diagnóstico del Alzheimer, un síndrome de creciente importancia en la envejecida sociedad asturiana. También propone el PP la ampliación de los horarios de atención al paciente, de forma que vayan más allá de los horarios convencionales al uso. No admite mucha discusión esta demanda, porque en una sociedad como la nuestra resulta inasumible que cuando un ciudadano quiera ir al médico tenga que pedir forzosamente permiso en el centro de trabajo. En el programa del PP se encuentra la integración en la red pública de los hospitales de Jove y Arriondas, haciendo un guiño a los empleados de ambos centros que desean ser homologados con sus colegas, para eso tienen a su cargo 100.000 tarjetas de la Seguridad Social.
Del programa de salud con que se presenta Ovidio Sánchez a las elecciones, la medida más novedosa consiste en derivar pacientes de las listas de espera hacia la sanidad privada, si no se les atiende en el plazo estipulado, con el derecho a que el Principado les reembolse el dinero gastado en los hospitales privados. En la propuesta hay dos aspectos muy positivos, el compromiso con los ciudadanos de reducir las listas de espera, auténtica lacra de la sanidad pública, y utilizar los recursos privados en bien de toda la sociedad. Ahora bien, se trata de un arma de doble filo, porque puede elevar la factura sanitaria que pagamos con nuestros impuestos hasta unos límites insoportables. Se trata de una medida que se puede mejorar por la vía de extender y fortalecer el régimen de conciertos, de modo que los hospitales privados le pasaran directamente las hipotéticas facturas al Principado, con un sistema de tasas negociadas.
La campaña electoral debe servir para tratar de mejorar los servicios públicos. Aunque los programas están redactados con el ánimo de seducir, sería bueno que algún partido presente medidas para reducir el coste de la sanidad. A ver si hay algún valiente que se atreve a plantear el copago, para demostrar que todavía quedan políticos inmunes a la demagogia.

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