EL MIRÓN PERPLEJO
A la mayoría de la gente a la que le he preguntado le sienta como una patada donde más duelen. ¿Qué quieren que les diga? El común de los mortales no soporta ver a De Juana sonriendo, más o menos tan campante, por muchos ertzainas que le acompañen paseando con su novia al solecito guipuzcoano alrededor de su hospital. Tengo la impresión de que no se lo merece. Porque es un provocador, por ese gesto de mala leche permanente, porque sigue mirando con odio y porque parece que el resto de la humanidad le debe algo.
La gente a la que le he preguntado, que no sabe de leyes, ni falta que le hace, no entiende cómo un tipo así puede ser eje del debate político, cuando lo único que ha hecho en su vida ha sido matar, vivir en la cárcel, ponerse en ¿huelga de hambre? y no arrepentirse de nada. Pero si no entienden eso, menos aún comprenden que en segundo grado penitenciario pasee por la calle o vaya de visitas médicas en un coche particular.
Un ex ministro nada sospechoso de proximidad al Gobierno me comentó semanas atrás, justificando lo que acontece con De Juana, que a él le hubiera gustado ser presidente del Gobierno para acabar con ETA, aunque ello le hubiera costado el puesto debido a las cesiones insoportables que el proceso le habría obligado a tragar. No sé si tal hipótesis es real en la tesitura actual del presidente del Gobierno, pero sea por estrategia o por casualidad, alguien debiera decir a quien manda que el asunto puede salirse de madre. Porque si hay motivos políticos, la experiencia demuestra que la gente no entiende los silencios. Ya somos mayorcitos. Si hay que ser condescendientes con este sujeto por hache o por be, que se diga. La mayoría no es tan imbécil como para no entenderlo. Lo que no es soportable es el silencio pensando que ya pasará la tormenta, porque si el temporal no amaina, ¿qué?
También ha habido quien días atrás me regañó por informar en exceso del caso De Juana, y puede que tengan razón, porque el asesino en cuestión no es nadie dentro de ETA. La banda lo valora nada más que para lo que le interesa, que es provocar. Por eso, tampoco entiendo el buen rollito.
El común de los votantes, que, insisto, ni sabe de jurisprudencia ni conoce cómo funciona la dirección general de Instituciones Penitenciarias, vota por sensaciones primarias y hace bien en ejercitar así su derecho. Que nadie entienda que un voto vale más si lo ejerce quien ha estudiado o conoce a los personajes; en absoluto. La grandeza del sistema es precisamente ésa, que la gente normal y corriente vota por cosas que a los supuestamente expertos se nos escapan. Y reconozco que en ocasiones como ésta, me gusta más ser como el común de los votantes que como quien conoce a la directora de Prisiones o al presidente del Gobierno.
Los votantes que con su papeleta acudirán a las urnas rememorando imágenes de una legislatura lo harán en un determinado sentido recordando la retirada de las tropas de Iraq, la ley de Dependencia, el matrimonio entre homosexuales o mil motivos más. Pero otros recordarán en sentido contrario escenas protagonizadas por De Juana Chaos paseando con su novia por prescripción facultativa. Alguien debería tenerlo en cuenta.
Preocupación en la Moncloa
Aunque nadie lo dice abiertamente, faltaría más, en el palacio de la Moncloa y en el Ministerio del Interior hay quien es consciente del daño político que para el Gobierno supone el asunto De Juana, aunque también hay quien cree que no significará nada a la hora de la verdad. Los primeros confían en que el tiempo borrará los recuerdos insultantes, mientras que a los segundos les da igual porque consideran absurda la polémica.
Disputas en el entorno abertzale
Entre el mundillo que supuestamente apoya a quien fue jefe del comando Madrid también hay sus dimes y diretes. La mayoría sólo se ha acordado del asesino de la plaza de la República Dominicana cuando les ha interesado, y volverán a ignorarlo cuando pasen las elecciones. Pero hay otros que advierten que toda provocación es contraproducente y deja al Gobierno en una situación difícil de explicar.
¿Y si sigue provocando?
Para los más pesimistas, Ignacio de Juana Chaos y su entorno político pueden seguir en su espiral de provocación, no tanto ante las elecciones municipales y forales en el País Vasco del 27-M, sino de cara a los comicios generales de marzo del 2008. Y es que advierten que cuando el todavía recluso haya cumplido su condena, su presencia en mítines, actos políticos o en la prensa afín puede resultar más dañina, incluso, que la foto paseando al sol.

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