Julio Segura es el candidato propuesto por el Gobierno para asumir la presidencia de la Comisión Nacional del Mercado de valores (CNMV) en sustitución del polémico y ya dimitido Manuel Conthe. El PP ya ha anunciado que votará en contra de este nombramiento, un anuncio que entra dentro de la lógica a la que nos tienen acostumbrados Gobierno y oposición en su enfrentamiento sistemático, más allá del contenido real de lo que esté en discusión.

Tildar a Julio Segura, economista de larga experiencia e indudable prestigio además de persona políticamente comprometida aunque siempre muy cuidadoso con su independencia frente a los partidos políticos tras su abandono del PCE (Partido Comunista de España), poco menos que de “chico de la Moncloa” o “recadero de la Oficina Económica del Presidente”, como le están presentando algunos, es indudablemente una falta de rigor además de una injusticia. Es, también, una señal clara de desvarío que demuestra el escaso conocimiento que algunos de los adversarios de su candidatura tienen del personaje. Ahora que Segura se encuentra en la etapa final de su carrera profesional, es seguro que cuenta con mayor capacidad de imponer su libre criterio en las cosas que afectan al buen funcionamiento de la CNMV y de los mercados que cuando, hace dos e incluso tres décadas, asumió decisiones bastante más comprometidas.

Pero, ¿es Segura un buen candidato para ocupar la presidencia de la CNMV? ¿Acaso tiene el PP un candidato de perfil profesional más adecuado? El PP se ha limitado a decir que votará en contra de su nombramiento, pero no ha lanzado ninguna propuesta, que se sepa. También se comprende que no lo haga porque sería una forma de quemar inútilmente a un hipotético candidato. Del personaje que el Gobierno ha propuesto para ocupar la máxima responsabilidad de la Comisión del Mercado de Valores se pueden decir muchas cosas, pero de pocos se podrá decir, como en su caso, que tiene una vivencia personal bastante completa de lo que ha sido la economía española desde la década de los años 70 y que una parte de su trabajo profesional, importante en duración, se ha desarrollado en puestos de alta responsabilidad dentro del regulador por excelencia de la economía española, el Banco de España, en donde Segura ha permanecido durante varios lustros. No es simplemente un catedrático en cuestiones económicas. Es, sobre todo, un experto económico que ha trabajado en la sala de máquinas del sistema financiero español, primero en el Banco de España, últimamente (dos años) en el Consejo de la CNMV, en donde se ha ocupado de cuestiones concretas y no siempre teóricas. Habrá más personas con una biografía apropiada para el cargo, pero pocas, muy pocas, con una experiencia más dilatada en el sector.

La candidatura de Segura es, por tanto, bastante apropiada desde el punto de vista técnico. Para la CNMV, la llegada de Segura no tiene por qué ser un paso atrás, ni en lo técnico ni en lo tocante a su independencia. El nuevo presidente tiene las condiciones adecuadas para, además, ejercer su cargo con absoluta independencia del Gobierno y con una calidad de criterio que no requiere inspiraciones foráneas, ni siquiera de Moncloa.

Lo que es una pena es que el Gobierno no haya aprovechado la crisis en la que indudablemente se ha visto inmersa la CNMV, crisis que ha dañado seriamente a su credibilidad, para realizar un esfuerzo de amplitud de miras a la hora de dotarse de una mayor capacidad de consenso con las restantes fuerzas políticas, particularmente con el único partido de la oposición, el PP. También es una pena que no se aproveche la circunstancia para abrir una cierta discusión sobre la idoneidad de la composición de la CNMV y los mecanismos de designación de sus consejeros y del presidente. El saliente, Manuel Conthe, ha dejado dicha alguna sugerencia que sería útil aprovechar. El año y medio que Segura tiene por delante como presidente de la CNMV a lo mejor sería una buena oportunidad para debatir sobre este asunto, aunque es de temer que, dado que ya estamos en campaña, hasta después de las generales del año 2008 aquí hay poco de lo que se pueda discutir en clima de sosiego y rigor. Los mercados lo agradecerían, ya que se avecinan tiempos agitados.