El pacto nacional de la vivienda, de Francesc Baltasar en El Periódico
LA SUMA DE ESFUERZOS PARA LUCHAR CONTRA UN GRAVE PROBLEMA SOCIAL
En estos momentos, los preparativos del pacto nacional de la vivienda ya están en marcha, y marchan deprisa. Después de un primer contacto, que ha permitido la transmisión de datos y objetivos del pacto entre los agentes colectivos implicados en este sector, han empezado a aparecer sugerencias y propuestas. Al mismo tiempo, celebramos que no hayan surgido posiciones cerradas ni negativas en relación con el pacto. En general, su aceptación está siendo bastante positiva, ya que se valora como una pacto ambicioso, realista, responsable y sostenible.
EL PACTO tiene que ser ambicioso, ya que en la actualidad la problemática de la vivienda no es cosa de unos cuantos, sino que afecta a amplias capas de la población. La determinación de cinco grandes retos -mejorar el acceso a la vivienda, especialmente a los jóvenes; mejorar la calidad del parque de viviendas; mejorar el alojamiento de las personas mayores y de aquellas que sufren discapacidades; prevenir la exclusión social residencial, y garantizar un alojamiento digno y adecuado a los hogares mal acondicionados- ha permitido estructurar la complejidad de situaciones, establecer para cada una de ellas los objetivos prioritarios y las acciones y medidas a adoptar, y asignar la dotación de recursos necesarios para llevarlos a cabo.
El pacto tiene que ser realista. Las proyecciones son a 10 años vista (2007-2016), lo que permite proporcionar al sector mayor seguridad jurídica, partiendo la base de que, tanto en el ámbito económico como en el demográfico, las proyecciones que tienen una duración mayor se convierten en inciertas.
MÁS ALLÁ de las medidas propias de la política de vivienda, las soluciones profundas del sector requieren un buen conocimiento del territorio, de las infraestructuras y de la movilidad de la población. Por esta razón, el pacto se completará con el plan territorial sectorial de la vivienda, un instrumento estratégico que se tendrá que consensuar y que ofrecerá la dimensión y concreción territoriales de lo que en el pacto son cifras globales. El plan territorial sectorial de la vivienda permitirá dimensionar la demanda de infraestructuras a medio y largo plazo y, por lo tanto, funcionará como un puente entre el pacto nacional de la vivienda y el pacto nacional de infraestructuras que también está elaborando el Govern de la Generalitat.
El pacto tiene que ser responsable. El sector de la vivienda incluye intereses no siempre coincidentes: la necesidad de moderar el crecimiento de los precios y de producir viviendas asequibles a menudo es contradictoria con el mantenimiento de un nivel elevado de actividad en el sector de la construcción. El pacto opta por evitar rupturas bruscas y pérdidas de actividad, y busca la reducción de los desequilibrios sociales manteniendo un crecimiento sostenido. Hay que tener presente que el sector de la construcción en Catalunya ocupa a más de 300.000 trabajadores de forma directa, y contribuye con un 20% al crecimiento de la economía. La responsabilidad y prudencia exigibles al sector público tendrán que ir acompañadas de una fuerte implicación de todos los agentes, ya que las dinámicas de moderación requieren un elevado ejercicio de solidaridad y de responsabilidad colectiva.
ASIMISMO, el pacto tiene que ser sostenible. Partiendo de la base de que la construcción de viviendas que el pacto prevé no es gratuita, sino que responde a unas proyecciones ciertas de crecimiento del número de hogares en Catalunya, es imprescindible plantear que la nueva edificación se base en los principios de sostenibilidad y respete los criterios de impacto medioambiental. En lo concerniente a la sostenibilidad, el pacto señala cómo los nuevos hogares pueden encontrar alojamiento utilizando el parque ya construido, para acotar al máximo las necesidades de nueva edificación. Será una tarea del plan territorial sectorial de vivienda indicar la idoneidad de los nuevos crecimientos urbanísticos para dar respuesta a los nuevos retos de ciudad compacta.
El pacto nacional de la vivienda es la única vía posible mediante la cual, uniendo esfuerzos, es posible encontrar fórmulas que permitan salir de la difícil coyuntura actual. Era necesario un documento que, a partir de un buen diagnóstico de la situación y reconociendo con sinceridad las dificultades técnicas, económicas y estratégicas que existen, ofreciera una voluntad clara de intervención y colaboración, y aportara los máximos recursos posibles. Y es de agradecer que en general se considere un pacto positivo y ambicioso, como demuestra el sector, que se está implicando en su elaboración para completar el documento inicial con propuestas adicionales. Eso nos permite pensar que en el plazo de un mes o un mes y medio podremos formular un documento que permita consensuar el pacto para que pueda ser aprobado antes del verano.
Francesc Baltasar. Conseller de Medi Ambient i Habitatge de la Generalitat.
