PARA hacer una reflexión sobre la izquierda alternativa en Asturias hoy es imprescindible no olvidar de dónde venimos, analizar dónde estamos y definir hacia dónde vamos. A riesgo de simplificar por el límite de espacio, me voy a permitir apuntar de forma breve algunas cuestiones en torno a ello.

El Partido Comunista de Asturias, en el que militamos una parte importante de quienes conformamos la izquierda alternativa en Asturias, tiene una larga y densa historia y trayectoria política que, más allá de los errores cometidos, se caracterizó en su actuación política por el compromiso de transformación social desde la defensa de la paz, la libertad y los derechos sociales y laborales.

La generosidad, la coherencia, la honestidad y la humildad son características que definen la forma de hacer política de toda una generación que arriesgó en muchas ocasiones su vida y en otras lo mejor de ella en la lucha y el trabajo por una sociedad más justa. Y lo hicieron también, y especialmente en los momentos más difíciles, sumando al mayor número de personas en torno a un proyecto transformador, más allá de las legítimas diferencias que conviven en una izquierda que siempre se caracterizó por ser diversa y plural. Dolores, Juanín, Horacio son algunos de los ejemplos más representativos de toda esa generación. Ellos y ellas lograron mantener viva la llama de la esperanza en el periodo más negro de la historia reciente de nuestro país y nosotros hoy, eso sí, en condiciones mucho más fáciles, tenemos la responsabilidad de mantener viva la esperanza de que otro mundo es posible. Hoy muchas personas seguimos comprometidas en dar continuidad a su empeño porque sabemos que está aún lejos de culminarse.

En Asturias, gracias al esfuerzo diario de los y las militantes y de muchas otras gentes que, sin serlo, comparten con nosotros un proyecto transformador, podemos afirmar que somos decisivos por nuestra influencia política y social y, por tanto, tenemos en nuestras manos la posibilidad de demostrar que otras políticas desde la izquierda son posibles y otras formas de hacer política en relación con la sociedad civil organizada es posible. Venimos haciéndolo desde un esfuerzo constante a escala municipal y autonómica. Haciendo útiles los votos e influencia que nos dieron los ciudadanos, transformándolos en políticas desde la izquierda para la mayoría social, que sin nuestra presencia nunca hubieran estado en la agenda política, como ya quedó demostrado en anteriores legislaturas. Nunca consideramos nuestra presencia en los gobiernos autonómico y municipal -a pesar de lo que algunos piensen- como un fin en sí mismo, sino como un medio para lograr avanzar en políticas desde la izquierda.

No pretendo desde aquí hacer un balance de estos cuatro años de legislatura, que ha sido intensa y compleja y que, a pesar de las dificultades, arroja un balance del que nos podemos sentir satisfechos, pero sí recordar tres ejemplos que indiscutiblemente llevan nuestro sello y marcan un antes y un después en la construcción de una Asturias más solidaria y más justa. Hoy es una realidad en Asturias el salario social. Somos la cuarta comunidad autónoma que regula esta prestación y la segunda que más presupuesto destina al mismo. El salario social supone un salto cualitativo en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y se configura como un derecho subjetivo para todas las familias que lo necesiten en Asturias. Podemos afirmar hoy también, en lo que se refiere a la política de vivienda, que estamos ante un cambio de ciclo que permite hacer más accesible para los que menos tienen un derecho básico. No significa esto que no sigan existiendo problemas de acceso a la vivienda, pero nuestro trabajo ha conseguido impulsar una política de intervención pública en el mercado de la vivienda de la que ya estamos recogiendo sus primeros frutos. Hemos superado el 0,7% de nuestros recursos para destinarlos a cooperación internacional, algo que, desde nuestro punto de vista, para las sociedades del Primer Mundo más que una obligación política es un compromiso de naturaleza moral. Pero más allá de los indudables avances, sabemos que aún queda mucho por hacer, mucho por conquistar. Sigue habiendo muchas cosas que no nos gustan.

Queremos seguir contribuyendo a la articulación de la izquierda transformadora en Asturias, de ahí que en las próximas elecciones autonómicas y municipales concurramos Izquierda Unida junto con el Bloque por Asturies y Los Verdes, con el objetivo de sumar esfuerzos sobre la base de un programa común que nos permita obtener los mejores resultados posibles para que haya más izquierda en Asturias y, si es posible, más izquierda en los gobiernos. Sólo así conseguiremos una Asturias más social, más sostenible y con más autogobierno. Entiendo que éste es el reto fundamental de la izquierda transformadora en Asturias hoy. Nuestro empeño sigue siendo combatir a una derecha cada vez más extrema que niega la política como instrumento fundamental para resolver los problemas de nuestra sociedad y a la vez ampliar nuestro espacio frente a las mayorías socialistas estatal y autonómica, desde el convencimiento de que sin nuestra fuerza institucional y la movilización social el desarrollo de políticas reales desde la izquierda se verán en muchas ocasiones frustradas.

En estos momentos en los que a pesar de las dificultades se abren inmensas posibilidades de actuación política y social, también contamos lamentablemente en el escenario político con una minoría estática en la organización que lleva muchos años haciendo elemento central de su actuación política el conflicto interno y dedican tiempo, recursos y energía a procesos internos que, por innecesarios e injustificables, sólo son destructivos.

La convocatoria de un mal llamado Congreso del PCA por parte de Frutos, Alcaraz y Francisco de Asís, que sólo puede calificarse como golpe de Estado a la voluntad del 80% de la militancia, a dos meses de las elecciones; el traslado permanente al ámbito judicial de las decisiones que no se ganan democráticamente en la organización y, finalmente, cuando en éste tampoco se ganan, la presentación de candidaturas en diversos municipios que confrontan electoralmente con las de IU-Bloque por Asturies-Los Verdes, son sólo algunos ejemplos de su actuación política. Que nadie se confunda; quien conoce bien a esta organización, sabe que el problema no es la discrepancia política y la diversidad de opinión en el seno de Izquierda Unida de Asturias; siempre la hubo, la hay y la va a seguir habiendo, desde el respeto a unas mínimas reglas del juego democrático.

El problema se produce cuando algunos pretenden desarrollar un proyecto político distinto y al margen en el seno de la organización, cuando tratan de imponerlo por todos los medios a su alcance a la voluntad mayoritaria de la misma y, además, lo hacen desde argumentos y discursos sobre la política y sus organizaciones que tienen más que ver con la línea editorial de la Cope que con la supuesta izquierda que dicen querer representar. Acabo señalando que, más allá de estos lamentables episodios, la inmensa mayoría seguimos comprometidos y nada ni nadie nos va a parar en lograr más izquierda en Asturias. Otras aventuras tienen poco que ver con los objetivos señalados y con nuestra historia y trayectoria política, y seguramente son las más cómodas para que nada se mueva.

NOEMÍ MARTÍN GONZÁLEZ. SECRETARIA GENERAL DEL PCA Y DIPUTADA REGIONAL DE IZQUIERDA UNIDA.