¿Van los Príncipes de Asturias a intentar conseguir otro embarazo y dar así a sus dos hijas la posibilidad de tener un hermano varón? En teoría, si ese es su deseo, la respuesta es que sí.

Pero el Príncipe no ha respondido aún a esta pregunta, quizá ahora mismo prematura. En la práctica, muchos especialistas desaconsejan una tercera gestación cuando ya se han tenido dos hijos por cesárea. La razón que esgrimen los expertos es que el riesgo de rotura uterina, precisamente en la zona en donde están las cicatrices de las anteriores incisiones en el útero, es -a partir de la segunda de ellas- elevada. La prudencia aconsejaría, por tanto, evitar que la matriz se dilate tanto como lo hace cuando alberga un embarazo a término una vez más.

El problema es que la rotura del útero es una de las complicaciones obstétricas más graves. El feto, en esa situación, sufre de una forma severa y la mortalidad fetal por esa causa es alta, incluso en instituciones del máximo prestigio. El riesgo para la madre también es apreciable. La mortalidad materna por rotura uterina en los países en vías de desarrollo llega a ser del 50%.

Afortunadamente, en aquellos lugares con sanidad excelente esta mortalidad se reduce de forma muy significativa. En cualquier caso, el cuadro, en ocasiones, es muy aparatoso: hay que ir al quirófano casi siempre de urgencia, la hemorragia suele ser importante y, en muchas ocasiones, se debe extirpar el útero en su totalidad.

No obstante, como pasa muchas veces en medicina, no existe un número máximo de cesáreas que se deban o se puedan hacer.

Con las técnicas quirúrgicas actuales, las suturas que se realizan en el útero consiguen cicatrices estables y las posibilidades de desgarros posteriores ya se han minimizado. Los embarazos se vigilan de una forma muy estrecha y si se ingresa en un hospital terciario, con un equipo bueno y con los servicios de apoyo a situaciones graves dispuestos las 24 horas, el riesgo de problemas severos ante una rotura uterina puede disminuirse.

Sería, por lo tanto, decisión de los futuros padres -y de acuerdo con el equipo médico- el tratar de conseguir otro embarazo. La prudencia aconseja lo contrario, pero los avances en medicina están consiguiendo resultados muy buenos en casos en los que hace años las cosas no salían tan bien.

Existen datos en la literatura de cuatro, cinco y hasta siete cesáreas sin que al útero le haya pasado nada.

El doctor José Luis de la Serna es subdirector y editor jefe del área de "Salud'
de EL MUNDO.

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