Túneles y 'seny', de Miquel Vallés en La Vanguardia
LA CLAVE
Mi ciudadanía es barcelonesa. Mi profesión, ingeniero de caminos. Mi hobby, viajar. Como barcelonés de nacimiento y de residencia conozco mi propia ciudad. Sé por tanto que su subsuelo está lleno de túneles urbanos. Túneles para las líneas de metro, túneles para las de los Ferrocarrils de la Generalitat, túneles para las de cercanías, túneles para las de largo recorrido. Todos estos túneles suman centenares de miles de metros. Y ahora se están construyendo túneles para la nueva línea del tren de alta velocidad, que no es sino otro tipo más de transporte ferroviario.
Así pues, hay túneles por los que circulan trenes del metro, túneles por los que circulan trenes del suburbano, túneles por los que circulan trenes de cercanías, túneles por los que circulan trenes de largo recorrido y túneles por los que circularán trenes de alta velocidad. Lógico.
Como ingeniero de Caminos, he estudiado la construcción de túneles urbanos y sé que salvo casos extremos de terrenos especialmente poco aptos para ésta (cada vez menos, por avanzar el conocimiento de la ciencia de la geotecnia, que permite su cálculo, y el de la tecnología subsiguiente, que permite su ejecución), lo que no es el caso de Barcelona, se puede afrontar con garantías por existir tanto el soporte teórico adecuado como los profesionales cualificados para su plasmación. Es decir, existen los principios y los técnicos capaces de permitir la construcción en Barcelona de túneles para la circulación de trenes. Lógico.
Como viajero por afición, he podido utilizar transportes ferroviarios que circulan por túneles urbanos en ciudades tan dispares en su situación geográfica, distribución demográfica, retícula poblacional y asentamiento geológico como la oriental Singapur, la norteafricana El Cairo, la oceánica Sydney, la escandinava Estocolmo, la populosa Nueva York, la sudamericana Río de Janeiro, la pletórica Hong Kong, la californiana San Francisco, la europea San Petersburgo, la megalópolis Tokio, etcétera. Puesto que no concurren en Barcelona circunstancias distintas de las que concurren en Singapur, El Cairo, Sydney, Estocolmo, Nueva York, Río, Hong Kong, San Francisco, San Petersburgo o Tokio, es razonable que también en Barcelona haya túneles urbanos para el paso de trenes. Lógico. El supuesto es, pues, obvio: ¿por qué no va a haber en Barcelona túneles urbanos para la circulación de trenes? Y el complemento aplastante: siempre y cuando estén bien ejecutados, con seguridad durante su construcción y su posterior uso. Tal como se pueden construir rascacielos siempre que estén bien hechos, hospitales siempre que estén bien hechos o puentes siempre que estén bien hechos, se pueden construir túneles urbanos siempre que estén bien hechos. En Barcelona y en cualquier sitio.
MIQUEL VALLÉS, ingeniero de caminos, canales y puertos.
