Si Julio Segura hubiera sido príncipe y hubiera nacido en Dinamarca en el siglo XII habría sido Hamlet. Toda su carrera vital, ideológica y profesional ha estado dominada por la duda metódica. Durante el franquismo militó en el Partido Comunista, donde fue miembro de su comité central. Aun así, pese a sus méritos y su reconocida capacidad, no aceptó el reto de convertirse en uno de sus dirigentes más significativos.
Posteriormente evolucionó desde los planteamientos marxistas hacia posiciones más ortodoxas con el mercado, sin llegar nunca a definirse como un liberal. Políticamente también se ha quedado a medio camino entre la militancia en el PSOE y su evidente simpatía por los partidos socialdemócratas. Hace dos años cuando desde el Gobierno le sondearon para que fuera el gobernador del Banco de España, rechazó la propuesta argumentando motivos personales, pero un tiempo después ha aceptado el reto de asumir la presidencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en sustitución del polémico Manuel Conthe.
Su personalidad es radicalmente distinta de la de su predecesor en el cargo. Manuel Conthe es un hombre tan seguro de su persona y de sus actos que a veces parecía soberbia, como se encargó de recordarle el portavoz de la oposición, Miguel Arias Cañete. Por tanto se trata de dos hombres absolutamente distintos que sin duda dejarán una impronta sensiblemente diferente en el maltrecho organismo regulador del mercado de valores español. De hecho, la última crisis de la CNMV se explica en buena medida por estas circunstancias. Mientras Conthe consideraba que su misión era interpretar la ley, y por tanto, defendió la apertura de un expediente sancionador a Enel basado en los indicios que existían, Segura y los otros cuatro vocales del consejo de la CNMV defendieron que el regulador no estaba para interpretar la ley, sino para aplicarla, argumentando que no existía ni dato ni prueba sustantiva para abrir un expediente que habría tenido una trascendencia incalculable, dado que de hecho suponía impedir la opa sobre Endesa que la eléctrica italiana tiene previsto realizar conjuntamente con la constructora Acciona.
Es precisamente esta circunstancia lo que va a definir su mandato como regulador del mercado. Conthe insinuó que Julio Segura y el resto de vocales no cumplieron con su obligación al votar a favor de la apertura de un expediente sancionador a Enel-Acciona. Se "arrugaron" ante el temor de no enfrentarse a la llamada "opción española" para no contrariar al Gobierno. De ser cierta esta acusación, sería tanto como haber prevaricado, ya que habrían adoptado una decisión injusta a sabiendas. Es cierto que para decir esto, Conthe utilizó la insinuación y el lenguaje corporal para no hacer esta acusación literal. Pero no es menos cierto que un gran número de los medios de comunicación, nacionales e internacionales, entendieron que el Gobierno había interferido en la decisión de la CNMV imponiendo su criterio.
De hecho, el Partido Popular a través de Ángel Acebes afirmó que el nombramiento de Segura es un duro golpe para la independencia de la CNMV. "Es uno de los suyos obediente a la Moncloa". También se le ha acusado de ser afín a Miguel Sebastián y David Taguas. La realidad es que Julio Segura fue quien les enseñó economía como catedrático, igual que lo hiciera con el primer presidente de la CNMV, Luis Carlos Croissier. Años antes había sido Luis Ángel Rojo, el gran gobernador del Banco de España, su profesor hasta el punto de que se le considera su hijo intelectual.
Mucho más objetivo a la hora de valorar los méritos de Segura para su nueva responsabilidad ha sido el consejero delegado del Banco Santander, Alfredo Sáenz, también catedrático de Teoría Económica y que conoce bien a Julio Segura y a Carlos Solchaga, con quien había coincidido en el Banco de Vizcaya. Sáenz considera que "es un gran profesional y con una gran experiencia, dada su trayectoria en el Banco de España". Es cierto que no está familiarizado con el mercado de valores. de hecho es vocal de la CNMV desde hace apenas un año, pero no es menos cierto que en la otra cara de la moneda esto evita que tenga amigos o compromisos en las agencias de valores. Esto le convierte en un regulador independiente, tanto como en el Banco de España, de cuyo consejo ha sido miembro durante quince años y once de ellos en la comisión ejecutiva.
Estas circunstancias hacen que la primera decisión que adopte Julio Segura, cuando en la próxima semana sea confirmado su nombramiento en la comisión de economía en el Congreso de los Diputados, sea publicar las actas de la CNMV correspondientes a la reunión mantenida el 2 de abril. Se trata de una decisión excepcional, ya que los debates y votaciones del organismo regulador son secretos por su propia naturaleza. Sin embargo, también son unas condiciones excepcionales.
Su antecesor en el cargo ha acusado a los consejeros de la CNMV, entre ellos el nuevo presidente, de haber "relajado" su obligación ante las presiones del Gobierno. También pidió el cese del vicepresidente, Carlos Arenillas, por entender que no era una persona digna para ocupar el cargo, pese a lo que seguirá haciendo tándem con Segura en la responsabilidad de la CNMV. Además, pidió que se sancionara a Enel y Acciona por haber cometido fraude de ley pese a que su opa sobre Endesa sigue adelante. Con la publicación de las actas se podrá comprobar si esas acusaciones son ciertas o si al contrario, Segura y los consejeros se opusieron a Conthe por entender que se había sobrepasado en sus funciones. En esto, Segura, madrileño de 64 años, no puede dudar.

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