CANELA FINA

Los medios adictos y los tertulianos domesticados se han lanzado en tromba a desvirtuar y manipular la intervención de Manuel Conthe en el Congreso de los Diputados. Las cosas sin embargo han quedado tan claras que nadie tiene ya la menor duda de que Zapatero, a través de sus peones monclovitas, ha sometido a las más diversas presiones a la CNMV para que jugase en Endesa a favor de los intereses zapatéticos y de sus compromisos con los sectores catalanes que le mantienen en el poder.

Cualquier lector que siga estas canelas finas sabe que, desde el primer momento, se ha dicho aquí, y reiteradamente, lo que estaba ocurriendo. Ante la imposibilidad de nacionalizar la banca y los bienes de producción, al estilo Chávez o Evo, que es lo que le hubiera gustado al presidente por accidente, Moncloa decidió instalar en las empresas desnacionalizadas a sus adictos. «El primer envite, que fue Repsol» -escribía yo- «le salió bien. Amagó luego en Telefónica sin éxito. Se empleó a fondo con el BBVA, creyendo que vencería la resistencia de Francisco González y su admirable equipo. No tuvo éxito. El banquero le dobló el pulso. Finalmente, lanzó su órdago en Endesa para satisfacer un doble objetivo: instalar en la eléctrica a sus protegidos y, además, hacer un servicio más a sus aliados catalanes. Enmascaró la maniobra tras una operación empresarial que a nadie engañaba. No contó con la inteligencia y la habilidad de uno de los grandes empresarios españoles: el sagaz Manuel Pizarro. Desenmascarado ante la opinión pública, derrotado y maltrecho, Zapatero flota entre las nubes de Moncloa y está dominado por su talante petulante. Todo menos reconocer el fracaso, admitir un error, pedir excusas por una equivocación. A él, al glorioso promotor de la Alianza de las Civilizaciones, al faro de Occidente en la paz de Oriente Medio, no se le podían subir una vez más a las barbas un grupo de petimetres, dejándole en ridículo. Así es que, escondiendo ambas manos, tiró nuevas piedras sobre Endesa, que, en poco tiempo, y si nadie lo remedia, quedará, a causa de la soberbia zapatética, sostenella y no enmendalla, bajo el control del Gobierno italiano. Menuda pirueta. En cualquier país europeo semejante hazaña le hubiera costado al presidente del Gobierno la fulminante dimisión. Aquí no».

La comparecencia de Conthe ante el Congreso de los Diputados, que José Luis Rodríguez Zapatero ha tratado de evitar a toda costa, es decir, hasta el ridículo institucional, ha puesto en evidencia lo que todos sabíamos. Que el asunto Endesa no era una cuestión entre empresas sino una operación proyectada, impulsada, mantenida y manipulada desde Moncloa. Un hombre honrado, Manuel Conthe, ha puesto las cosas en su sitio. No tengo amistad con él. No escribo influido por relaciones personales. La valentía y la honradez con que ha actuado, han despertado mi admiración. Y la de infinidad de españoles, hartos de los embustes monclovitas y de la manipulación mediática a la que está sometida la opinión pública española.

Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.

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