ADIÓS AL PRIMER LÍDER POSCOMUNISTA RUSO: Muere Boris Yeltsin
Confundiendo tiempos y personajes, símbolos y fachadas, hoy escucharemos que con Yeltsin ha muerto el "enterrador del comunismo". Pero lo que murió en diciembre de 1991 no fue el comunismo, sino la URSS. El comunismo ruso era un cadáver desde los años treinta y su enterrador no fue Yeltsin, sino Stalin.
Como Stalin, Yeltsin fue popular y creó un sistema. La Rusia de Putin es hija suya. Putin ha afianzado la autocracia con carcasa democrática que Yeltsin institucionalizó, y el sucesor de Putin seguirá con ese esquema hasta que los rusos maduren y lo derriben. Esperemos que con una revolución de terciopelo europeizante y no con algo más dramático.
Dirán también que ha muerto el "reformador" de Rusia, el que dio la "libertad y la democracia" a los rusos, atribuyendo a Yeltsin títulos que son de Gorbachov, el artífice del pluralismo institucional, un monarca absoluto que transfería cada vez más poder a instituciones antes irrelevantes. Yeltsin hizo lo contrario. Heredó el pluralismo institucional de aquél, pero se apropió del poder del Parlamento hasta convertirlo en una institución casi tan irrelevante como el Soviet Supremo anterior a Gorbachov. Para ello tuvo que disparar con tanques contra el primer Parlamento electo por sufragio universal - electo en la época de Gorbachov- en las elecciones más libres de la historia de Rusia. El escenario físico de aquel Tiananmen moscovita, que Occidente vendió como "defensa de la democracia", fue el mismo que el del golpe de Estado de 1991. Donde los dirigentes golpistas de la URSS no se atrevieron a disparar, Yeltsin se atrevió.
Dirán que Yeltsin fue quien paró el golpe de agosto de 1991 y esto es verdad. Pero olvidarán decir que su irresponsable política durante el año previo fue uno de los principales desencadenantes de aquel golpe. Yeltsin pactaba con todos los enemigos del centro,su línea política era disolver la URSS, no por principios, sino por mera ambición de poder.
Entre 1987 y 1989, pasó de ser neoleninista y luchador contra los privilegios de la nomenclatura (un chiste comparado con lo de ahora) a socialdemócrata y neoliberal. En otros tres años, pasó de presidente demócrata y populista a autócrata. En su otoño, fue un zar decadente y fanfarrón, rodeado de una corte corrupta aunque él no era un hombre de riquezas, sino de poder. Como Mobutu, pero sin amor por los diamantes y con mando de misiles capaces de destruir el planeta varias veces. Fue en esa calidad que desencadenó la criminal guerra de Chechenia. Junto con el saqueo del patrimonio nacional ( "privatización") y la incompetencia económica (la "reforma de mercado"), esa guerra fue su peor legado.
Decimos de Stalin que reconstruyó con otras formas el imperio de los Romanov, al que llamó URSS. Por el camino mató al 0,5% de su población, en el gulag y con el gran terror,y venció a Hitler, otro canalla. De Yeltsin diremos que contribuyó a la versión rusa de la descolonización que los imperios europeos realizaron décadas antes. Lo curioso es que si los europeos dejaron desastres en India, Oriente Medio o África, los rusos dejaron el grueso del desastre en la propia Rusia. Pese a Chechenia, su retirada imperial de Europa del Este fue más pacífica y menos sangrienta que la de ingleses o franceses: quizá ésa sea la mejor contribución de Yeltsin.
El siglo XX comenzó en San Petersburgo en 1917 y concluyó en Moscú en 1991. Yeltsin cierra esa gran serie, pero con muy poca dignidad.

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