Supongo que nada más apropiado, para honrar la Fiesta del Libro, que hablar del autor en castellano más considerado en el mundo, Jorge Luis Borges, ¿más que Cervantes? Aunque 50-40 años atrás fuera literariamente malo, por no querer estar él con el boom latinoamericano, ni apreciarlo sus componentes, además de ser juzgado detestable por su anticastrismo y derechismo.

Pero recuerdo cómo remontó. Fue gracias al ensayista francés Roger Callois, elucubrante en su Teoría de los juegos y al que fascinó la casuística conceptual de los relatos de Borges. Donde raramente aparece una pasión y que discurren situando un personaje o una situación en una coyuntura arbitraria y filosóficamente cósmica. Callois trabajaba en la Unesco, le estuve viendo y publiqué una entrevista con él en la revista Destino. Así impuso a Borges en Francia, y pasó después no sé cómo a Estados Unidos, donde las universidades se lo disputaron. Y al fin hasta lo ha popularizado el pelmazo del Umberto Eco novelista; no el inteligente ensayista.

Ahora Ediciones Destino reedita los libros de Borges, El informe de Brodie, etcétera, y ha sacado un volumen de 1.650 páginas titulado Borges, confeccionado con las agendas de su íntimo amigo Adolfo Bioy Casares, que en Buenos Aires se pasó la vida a su lado y anotó cuanto Borges hacía o decía. Y que reúne mucha cosa ininteligible o superflua, pero también una legión de apuntes magistrales, irisados, pues Borges era muy culto, tenía una mente aguda y una mala baba o lucidez irreverentes, que en política se meaban en la memez progre.

Y en este libro insiste en su desprecio por la literatura española, se carga a Valle-Inclán, Miró, Valera, Lorca, Galdós, y califica el modernismo catalán de pequeña rareza, y remata: "Hay escritores españoles, pero no literatura española. En España los buenos libros no tuvieron descendencia. ¿Qué escuela nació del Quijote? Fue estéril. Un mulo. Las novelitas de pastores incluidas en El Quijote prueban que Cervantes no tenía fe en El Quijote...".

En cambio, elogia a Azorín: "Es muy importante, lo admiré en un momento de pasión por la literatura. Deletreaba la realidad". Lo comparto, mientras aquí nadie lo lee, cuando acaso sea el primer estilista del castellano, convertía las palabras en mundos, mientras Borges las ideologiza.

Bioy, en cambio, es un novelista de receta, escaso, Destino también lo edita: Plan de evasión,etcétera... Pero ese dietario borgiano es mejor que una biografía enteradísima, en la que siempre se dan las cosas como hechos rotundos -una boda, una canallada, un juicio-, cuando en verdad todo es fluido y contradictorio, tal ese caudaloso "Borges".