En Europa nos temen y nos desprecian por igual. Lo acontecido esta semana da buena cuenta de ello. Muchas de las informaciones de la prensa financiera internacional tenían acento español. Y no precisamente para bien. A saber: un editorial crítico con la “vulnerable economía española”, el desplome de una inmobiliaria en Bolsa, el desprecio de una constructora francesa a los empresarios patrios y las reticencias del Banco de Holanda a la ambición de Botín sobre ABN Amro.

La pasada semana, con la Comisión Nacional del Mercado de Valores en plena crisis a cuenta de las OPAs sobre Endesa, y su presidente, Manuel Conthe, que quiere irse ‘a su manera’, la inmobiliaria Astroc Mediterráneo se desplomaba el miércoles nada menos que un 42,91%. Ese mismo día, Financial Times (FT) le contestaba al presidente del Gobierno español que “no es suficiente para Zapatero celebrar el éxito económico” en un editorial titulado La vulnerable economía española necesita una reforma.

Para FT, los tres elementos que explican la expansión económica son los bajos tipos de interés, la colocación en el mercado laboral de un enorme stock de trabajadores –también inmigrantes- y un boom desenfrenado de la construcción. “Este es un mix muy vulnerable, especialmente cuando se combina con un crecimiento de la productividad muy bajo, una base tecnológica débil y un sistema educativo anquilosado; sin olvidar que tiene el segundo déficit por cuenta corriente más alto del mundo tras EEUU”. “Lo que Zapatero y su Gobierno deberían reflejar no es tanto ‘nunca hemos ido mejor’ como ‘hasta aquí hemos llegado’”, añadía. El editorial finalizaba recomendando a España que quizás debería reinventar su economía en vez de aplaudirla.

Invertir en ladrillos ya no es un buen negocio

A principios de esta misma semana, en Londres, tenía lugar un encuentro, organizado por el Grupo Santander, entre analistas internacionales y fondos de capital riesgo con la Asociación Hipotecaria Española (AHE), el portal inmobiliario Idealista.com y un promotor privado de la región valenciana. El tema a tratar era la situación inmobiliaria española y las conclusiones no fueron precisamente halagüeñas para el motor de la economía española durante la pasada década prodigiosa: hay burbuja, los precios pueden bajar e invertir en el sector residencial en nuestro país ya no es un buen negocio.

La entidad presidida por Emilio Botín, que ya ha comenzado a advertir signos de impuntualidad en los pagos de las hipotecas, no debe de gozar de simpatías en Holanda cuando el Banco Central de aquel país ha hecho público un comunicado advirtiendo del “riesgo” que entraña la oferta del consorcio Santander, Royal Bank of Scotland y Fortis sobre ABN Amro. El presidente del Banco Central Español, Miguel Ángel Fernández Ordóñez salió rápidamente en defensa del Santander, cuestionando las reticencias holandesas. El eco de sus palabras resonó en los medios financieros estadounidenses y asiáticos.

Sin ir tan lejos, en París, tuvo lugar este miércoles la Junta General de Accionistas de la tercera constructora francesa y séptima europea, Eiffage, cuya máxima accionista es Sacyr, una constructora recordada por su fallido asalto al BBVA. En ella, su presidente, Luis del Rivero, acompañado de 89 españoles, muchos de ellos de la región de Murcia, exigía cinco puestos en el consejo. La dirección de Eiffage, con Roverato al frente, no sólo no le concedió los cinco asientos y retiró sus derechos de voto al “clan español”, obligando a Sacyr a rascarse el bolsillo y lanzar una OPA por el cien por cien de la compañía, sino que les obsequió con insultos y abucheos.