AQUI NO HAY PLAYA
Paren la rotativa: una encuesta de la Unión de Cerveceros ha dictado sentencia. La sentencia es buena para unos y no tan buena para otros, en fin, que con las encuestas pasa un poco como con todo en la vida. La Unión de Cerveceros, de la que no tengo el gusto, ni ganas, porque seguro que esta gente es peligrosísima para las barriguitas crecientes, cual es el caso, ha dicho por medio de su espumosa ración de estadística que los madrileños se irían de cañas con José Luis Rodríguez Zapatero antes que con Esperanza Aguirre, y con ésta antes que con Gallardón, y que se irían de cañas con cualquiera de los tres antes que con Miguel Sebastián, e incluso mucho antes que con Penélope Cruz. Jopé con los madrileños. Pero eso ya no importa. Ahora lo importante es darle vueltas al cachibolo sobre el plan que cada uno de nosotros nos montaríamos con cada uno de ellos. El fascinante plan que pondríamos en marcha para irnos de coñas y de cañas con los jefes del cotarro. Como nadie se presta, empiezo por mí.
Por orden (jerárquico y de sondeo). Al presidente Rodríguez Zapatero, que detrás de su fachada de chico aplicado esconde seguro un pinturero (no he dicho 'un cachondo', ¿eh?) me lo llevaría de cañas al bar El Bierzo, que está debajo de mi casa. Cañita, coñita, cecina y productos del Bierzo, a él, que es de León y... ¡cáspita! Caigo en la cuenta de que el bar El Bierzo ya no existe. Ahora hay un chino a tutiplén. Quiero decir un comerciante oriental de prendas de vestir al por mayor. Otro. Se llama Yaqui. El camarero de El Bierzo era gordito y socarrón, y molaba mazo. Cada vez que lo veía pensaba que a lo mejor un día, si Zapatero ganaba una encuesta de la Unión de Cerveceros, me lo llevaría allí de premio. Ya no podrá ser.
A Esperanza Aguirre, que detrás de su impronta pinturera esconde sin lugar a dudas a una chica aplicada, me la llevaría de cañas a Embassy. Entonces nos dirían que ahí no tiran cañas, sino que ponen cervezas, por Dios, menuda vulgaridad. Y nos iríamos. Porque Esperanza me espetaría, contrariada como un ñu enfadado y con más ganas de marcha que Hemingway en Sanfermines, «¡hala, a La Dolores!». Allí, cañas, coñas, reprimendas, jamoncito del bueno y café sólo, que seguro que luego la presidenta tenía trabajo, alguna foto con un equipo de waterpolo de Orcasitas o con los camareros de un restaurante de Lozoyuela, o algo así. Snif. Y por fin, Gallardón. Al alcaldazo me lo llevaría a La Fábrica de la Cerveza, porque para eso están los bares con nombres así, para ir de cañas. No tengo tan claro lo de las coñas. Aunque sí. Porque, estaba yo cayendo ahora, La Fábrica de la Cerveza está en Génova. O sea, que la coña estaba asegurada. Con respecto a Miguel Sebastián, que algunas chicas y algunos 'gays' dicen que es la caña, sigo pensando. ¿Unas cañas y unos bacalaos en Casa Labra? ¿Un atracón en Cuenllas, allá por Ferraz? ¿Unos larguitos en la piscina de Lourdes? Es broma.
© Mundinteractivos, S.A.

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados