EL MIRÓN PERPLEJO

Hay dos posibilidades de afrontar el análisis sobre qué pasa y pasará en el Magreb y en Marruecos tras los atentados de Argel y los suicidas de Casablanca. La primera es preguntar a autoridades, expertos, analistas y diplomáticos y la segunda, hablar del tema con conserjes, camareros, aguadores y guías locales. Analicemos resultados de la segunda opción.

Lo primero que uno descubre cuando pregunta por el auge del terrorismo islamista en suelo marroquí es cierta sensación de aceptar lo inevitable porque la gente por la calle confirma lo que ya se sabe en el resto de Occidente: "Tenemos que acostumbrarnos a vivir con el terrorismo. Intentar combatirlo, sí, pero saber que va a seguir en casa". La segunda impresión es que el marroquí, a diferencia de otros países árabes y magrebíes, está informado, lo que conlleva una opinión pública importante. La gente tiene noticias y saca conclusiones. El Sahara, Ceuta y Melilla les importa, pero lo justito, la verdad.

Y la principal de esas conclusiones es que a la menor se muere la gallina de los huevos de oro que supone el turismo. Llama la atención que en ciudades turísticas cien por cien como Fez o Marrakech, aseguren que el terrorismo es un fenómeno aislado de Casablanca. A la pregunta inmediata de cuánto se tarda desde la ciudad de la película hasta la ciudad roja, responden que dos horas en coche y 20 minutos en avión, de lo que se deduce que el salto para un terrorista es simplemente un paseo. A partir de ese momento, que unos y otros vaticinan como seguro, el vacío en la plaza de Jamma el Fnaa sería total y la ruina inmediata. Atención a las consecuencias internas y para los vecinos -entre ellos España- de ese desastre hipotético. Visitantes franceses, españoles, resto de europeos y musulmanes de la península Arábiga desapareceríamos esfumados.

A las perspectivas anteriores hay que sumar realidades palpables. Ellos mismos son conscientes de que la edad media de la población es escandalosamente joven y tiende a descender más aún; la presión inmigratoria del África negra es cada vez más preocupante y la sequía está provocando un desplazamiento millonario de campesinos marroquíes hacia los suburbios de las cinco principales ciudades del país, que son incapaces de absorber tal remesa humana interior. A su vez, estas gentes y sus hijos, que no tienen futuro alguno, suponen un facilísimo caldo de cultivo para el islamismo radical que recluta, sin esfuerzo, entre las chabolas.

Por si fuera poco, la mayor libertad que se vive desde que reina Mohamed VI, aplaudido por la mayor parte de la población, coincide con una mayor libertad religiosa, tanto para no profesar fe alguna, como para asumir la doctrina más radical e incontrolada. Y por la calle lo temen.

A lo anterior hay que unir el papel que Marruecos tiene ante la Unión Europea, lo que lo convierte en el principal aliado musulmán para Occidente, y ante Estados Unidos, relación que es rechazada en la calle pero que aumentará en breve con una mayor cooperación militar entre ambos países, desconocida hasta ahora en África.

Demasiados aspectos para un artículo. Lástima que, a buen seguro, tengamos que volver a hablar de cada uno de éstos en los próximos años.

El precio del chalet

Chalet individual a las afueras de Marrakech junto al barrio pijo del Hivernage. Precio: 450.000 euros. Y es que la especulación inmobiliaria es, si cabe, más absurda en aquel país que en el resto del mundo. Los habitantes cercanos del centro de la Medina saben que esas casas inalcanzables las compran en su mayoría los franceses, pero también los emigrantes marroquíes más afortunados que trabajan en Europa.

Español o catalán…

La escena provoca cierta sonrisa. O no. Y la protagoniza un chavalín recién salido de la chabola que intenta que le des lo que sea. Te pregunta a la puerta de una madraza si eres francés, italiano, español o… catalán. Ante las negativas para intentar que te deje en paz, insiste: "¿Eres euskaldún?", a lo que añade para conquistarte: "Bilbao, Karlos Arguiñano… Ferran Adrià". Lástima, el muchacho había oído campanas y por poco acierta en todo lo vasco.

Sahara y la actitud española…

Un alto diplomático español resume la nueva situación de España ante el conflicto del Sahara de manera tajante y a la vez imposible de poner en su boca: "Tenemos que apoyar a Mohamed VI como sea, porque a la inmigración hay que sumar el terrorismo islamista. Quien no quiera verlo no entenderá lo que queremos hacer con el dossier del Sahara. A lo mejor deberíamos haberlo explicado mejor. Casi nadie se hubiera opuesto".