El político lamentaba en 1936 que la derecha española fuera más anticatalana que nunca

El político conservador Francesc Cambó se lamentaba, en 1936, de que el objetivo de la Lliga Regionalista, que era la autonomía de Catalunya, la había hecho suya la izquierda, a causa de la actitud anticatalana de la derecha española con la que su partido había colaborado. Cambó asume que, por esta razón, la Lliga se encuentra "desplazada de la política española". Una cuestión histórica que adquiere hoy especial eco y relevancia.

El drama político de Cambó se expresa en una carta, inédita, que escribía el mismo 18 de julio de 1936 sin saber que se había iniciado el golpe militar que originaría la Guerra Civil. La misiva iba dirigida a su amigo Joan Ventosa i Calvell, diputado y líder de la Lliga en las Cortes, carta que publica por vez primera el historiador Borja de Riquer en Francesc Cambó. Entre la Monarquia i la República (1930-1932),(Editorial Base).

Escribe Cambó en la citada epístola que "desde hace años, infinitas veces hemos comentado la difícil situación que nos crea el ser, al mismo tiempo, catalanistas y conservadores, cuando los conservadores de España son tan anticatalanes. Esta incómoda posición se agrava, desde el advenimiento de la República, por el hecho de que las derechas españolas son más anticatalanistas que nunca, mientras que las izquierdas - ¡por los móviles que sea, que no viene al caso!- tienen por Catalunya atenciones que hace muchos siglos que no habían recibido los catalanes de ningún Gobierno español".

Cambó propone a Ventosa una estrategia política basada en la conveniencia de que el gobierno del Frente Popular dure hasta que se desprestigie. Lo argumenta diciendo que sería mucho peor una dictadura, porque "nos llevaría a una situación peor que la actual". Además, "el estado de semi-anarquía en que vive España lo han pasado otros países y la propia España durante los tres primeros cuarto del siglo XIX, en una situación económica y financiera peor que la de ahora". Por tanto, "nos conviene que dure el Frente Popular el tiempo necesario para completar los traspasos y consolidar la autonomía de Catalunya; para aprobar los estatutos vasco y gallego y hacer los correspondientes traspasos, y crear otros núcleos regionalistas con Estatuto (Valencia, Aragón, etcétera)".

Para Cambó, esta estrategia conduciría a la neutralización de la hostilidad de las derechas españolas contra Catalunya, lo que redundaría en "la intensificación del catalanismo en lo que tiene de esencial: la lengua y la noción de una personalidad propia y distinta". En definitiva, aquello que "a ti a y a mí nos llevó a la política". Borja de Riquer explica que este documento, y otros inéditos que aporta en el trabajo, perfilan un nuevo Cambó que no aparece en sus memorias, escritas entre 1942 y 1946, ni en la biografía de Pabón. La razón de este nuevo Cambó es que lo que escribió tras la Guerra Civil tuvo que acomodarlo a las circunstancias políticas, por la necesidad de adecuar la visión del pasado a los intereses personales de cuando se escribe. De todas formas, Riquer recuerda que, en un artículo de noviembre de 1932 en La Veu de Catalunya,Cambó calificaba a Azaña de "el amigo de Catalunya… que con fría energía y tenacidad ha plantado cara a la conjura anti-catalana y no ha vacilado un momento en jugarse su prestigio y su futuro político a la carta del Estatut" aprobado en septiembre de 1932.

En estos documentos hallados en el archivo de Joan Estelrich, que fue secretario de Cambó, aparece según Riquer "un Cambó muy sereno, reflexivo y pragmático. Su análisis de la grave situación política española de julio de 1936 es realmente lúcida y muy poco común entre la derecha española. Y desconocido hasta ahora". Los documentos publicados por Riquer demuestran que la verdadera razón de que no encabezara el primer gobierno de la monarquía después de la caída de Primo de Rivera, en 1930, fue la presión de militares y políticos ultraconservadores y no, como se había dicho hasta ahora, el cáncer de garganta que le fue diagnosticado. Asimismo, Riquer documenta una reunión que mantuvo Cambó en Londres, en 1930, con el rey Alfonso XIII, al que censuró por haber apoyado al anticatalanismo. Finalmente, Riquer desvela otra carta de Cambó donde expresa que "lo peor que le puede pasar hoy a España sería una militarada".