PERSPECTIVA INTERNACIONAL

Quien aterrizase hace unos días en la recién remodelada Connaught Place, centro comercial de Nueva Delhi, habría visto en concierto a un centenar de los tradicionales encantadores de cobras, pero también se encontraría con todos los iconos de la genuina comida rápida (fast food) norteamericana. El visitante podría preguntarse si India sigue siendo India, pero basta una mirada o un buen olfato para convencerse de que sí. Aquí huele a curry. Dice el tópico que India es un estómago tan sólido que ha sido capaz de digerir todas las influencias extranjeras, transformándolas. Y así, Kentucky Fried Chicken, Pizza Hut o McDonald´s han debido alterar más de un tercio de su menú para poder sobrevivir al paladar indio.

Destaca el caso peculiar de la popular cadena de hamburgueserías, que ha debido ingeniárselas para prescindir de su genuina razón de ser - la carne de ternera- por motivos religiosos. Como es sabido, la vaca es un animal sagrado para los hindúes, cinco de cada seis indios. Y aunque es posible comerse un buen bistec en varios restaurantes occidentalizados de las grandes ciudades - así como en los barrios musulmanes y en los restaurantes chinos, que además sirven cerdo-, la cadena estadounidense ha evitado tamaña provocación. El nuevo amigo americano no quiere resucitar el antiimperialismo de la antigua abanderada de los países no alineados.

De hecho, en la tercera ciudad india y campeona mundial de la huelga general, Calcuta, McDonald´s no se había atrevido a abrir un restaurante hasta hace un mes, a la vez que sigue ausente de la cuarta ciudad, la conservadora Madrás, o del turístico - e izquierdista- estado de Kérala. En cambio, en Bombay tiene una veintena de centros, del total de 108 que la multinacional de la hamburguesa de ternera ha abierto en una década en el país de las vacas sagradas. Eso sí, en su menú indio no hallará el universal Big Mac, que ha desaparecido en beneficio del Chicken

Maharaja Mac, 100% pollo y generoso en especias. Pero la ausencia de ternera no es el único cambio en su lista. Ahí está el té de cardamomo, el café con leche frío o el Mc-Curry Pan, entre una amplia oferta vegetariana - la mayoría de los indios no come carne-, que incluye bocadillos de patata (McAloo), queso (McPaneer) o verduras (VegSurprise). Además, los productos vegetarianos y no vegetarianos están estrictamente separados e identificados con colores distintos. Un error podría salir caro, ya que la casta de los brahmanes es estrictamente vegetariana.

India tiene, efectivamente, mucho estómago para todo. Hasta el punto de hacer la vista gorda hacia uno de los mayores sacrificadores de vacas - sagradas o no- de todo el planeta. Aunque más de un amante del Big Mac esté dispuesto a sacrificarse después de ver cómo la mayoría de vacas - sagradas o no, casi siempre en los huesos- desempeñan la muy terrenal labor de basureros de las ciudades. Precio del McMenú: casi dos euros, lo mismo que una comida en un restaurante por encima de la media. Pero ninguno de los clientes relativamente acomodados y de todas las edades y religiones parece protestar por ello, ni tampoco porque la higiene de los lavabos sea, afortunadamente, más occidental que india.

En PizzaHut son las recetas indias las que tienen un distintivo propio, además de una o dos simbólicas guindillas para advertir del grado de picante. A pesar de que el inglés es la única lengua escrita en estos restaurantes, hay muchos guiños en hindi en la publicidad - aunque en alfabeto latino- y en el propio menú que delatan su origen. Ahí están las piruletas kebab, el pollo Tikka Makhani, el Malai Seekh Kebab, el Veggie Taka Tana o el Teekha Paneer Mahani. Y si la abundancia de cilantro y curry no le aclaran dónde está, disipe sus dudas con la limonada masala, pues la Pizza Exótica es la que tiene ingredientes americanos: maíz y jalapeños.

Si el menú ha cambiado, también lo han hecho de alguna forma las prácticas. McDonald´s, por ejemplo, reparte comida a domicilio. Y si es difícil que los camareros de KFC te dejen devolver la bandeja por tu propio pie, a los de Pizza Hut no les parece desconsiderado apremiarte si hay gente que espera. Y del mismo modo que los hindúes tocan las campanas para avisar a los dioses de que entran en el templo, las vuelven a tocar al salir de Pizza Hut para demostrar, como les pide un cartel, que han disfrutado.

Por otro lado, si las cadenas occidentales se orientalizan, iniciativas estrictamente indias tienen como imagen de marca ser occidentales. Como la exitosa red de cafés Barista, inevitable para los jóvenes modernos, sin concesiones al olor a curry. A no ser que la italiana Lavazza, que acaba de adquirir Barista al grupo Sterling Infotech, de Madrás, sucumba al mestizaje. De todos modos, fast food y Occidente ya han dejado de ir aparejados en India con la aparición de Yo, franquicia de comida china a precios chinos.