Al líder del PP no le vamos a hacer las cien preguntas que le hicimos a Zapatero en la víspera del macroprograma de TVE, pero sí le vamos a presentar algunas que merecerían una pronta respuesta. Por ejemplo:

1. ¿Dimitiría de la presidencia del PP si en las elecciones de mayo el PP no saca más votos que el PSOE en el recuento municipal?

2. ¿Por qué se niega a reconocer las mentiras y los errores del PP en la guerra de Iraq, diciendo que eso pertenece al pasado cuando dicho conflicto está todos los días en los medios de comunicación?

3. ¿Por qué no descarta de manera definitiva la teoría de la conspiración del 11M antes de que la sentencia del juicio se haga pública y deje en la peor situación al PP?

4. ¿A qué espera para pedirle a Acebes y a Zaplana que dejen de ocupar los altos cargos que tienen en el partido? ¿Acaso quiere que estos dos, que ya llevaron al PP (y a usted mismo) a la derrota del 2004, vuelvan a ser colaboradores necesarios de una nueva debacle?

5. ¿Por qué no nombra a Gallardón, el político con mejor imagen en España, secretario general del PP? ¿No cree que eso lo ayudaría a ganar las elecciones?

6. ¿Cómo no se ha atrevido a presentar una moción de censura contra Zapatero si España va tan mal como usted pregona?

7. ¿Por qué manifestaciones en la calle y no debates en el Congreso de los Diputados, como debiera ser el caso?

8. ¿Por qué han impuesto un veto al Grupo Prisa y no hacen lo mismo con la COPE, que insulta al alcalde de Madrid y a otros dirigentes del PP que no acatan sus soflamas?

9. ¿Por qué su partido mete la mano en los medios de comunicación como hace el PSOE? ¿Dónde está la diferencia?

10. ¿Cuándo piensa convocar el congreso del PP?

Podríamos hacerle a Rajoy hasta cien preguntas que a buen seguro no querrá contestar, o se escudará en su pretendida ironía y gracia y ambigüedad gallega, la que seguramente utilizará en TVE una vez que se haya estudiado el precio del café, del metro, del pan, del autobús, de un taxi, de una operación de juanetes y de un bocadillo de queso o de un croissant. Rajoy querrá quedar mejor que Zapatero, lo que no es demasiado difícil y para él constituye una oportunidad para mejorar su mala imagen entre los ciudadanos.

Pero va a ser muy difícil que lo consiga porque mentirá, o no querrá decir toda la verdad, sobre cosas importantes —como la guerra de Iraq y el 11M, que están en la mente de todos los españoles—, y si no reconoce esos errores todo lo demás sonará a gracietas oportunistas lejos de la credibilidad.