En la agenda pública de un director general del Gobierno del Principado, la que le llega cada día a los medios de comunicación, se incluía esta semana su asistencia al "inicio de la información pública de un proyecto de renovación de aceras" en un municipio del oriente de Asturias. En tiempos de precampaña es habitual que las agendas de los cargos públicos aparezcan plagadas de pomposas inauguraciones, apañadas colocaciones de primeras piedras, o meras presentaciones de proyectos. Lo que no nos habíamos encontrado nunca es que alguien nos invitara, como periodistas, a una apertura de información pública de una obra, es más, ni siquiera tenemos muy claro en qué consiste. Creíamos que se trataba de una mera formalidad, un trámite obligatorio, como le han recordado los jueces al ayuntamiento de Llanes, pero meramente administrativo. Nada susceptible de convertirse en un espectáculo político. Sin embargo, la inminencia de las elecciones agudiza el ingenio de algunos políticos y se acaba haciendo excepcional, lo que es ordinario. Cómo se le da lustre a una salida a información pública de un proyecto? se cuelga con chinchetas en el panel de anuncios del ayuntamiento? se imprime en papel couché? hay pinchos? y azafatos? Si la renovación de las aceras merece tanto boato, el día que se inauguren habrá fiesta mayor. A pocas semanas de unas elecciones, cosas como esta, son habituales. Lo raro es que alguien crea que dándole publicidad a simples actos burocráticos se puede obtener réditos electorales. O tiene un concepto muy alto de su gestión o muy bajo de sus conciudadanos.
Nacho Monserrat. Periodista

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