Por un Estado más democrático, de Cándido González Carnero en La Nueva España
Esta semana de abril, y como ya viene siendo habitual en los últimos años, se organizan, a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, multitud de actos conmemorativos en recuerdo de la II República y en homenaje a todos los que dieron su vida, su libertad y su juventud en defensa de los valores de la II República.
La organización de estos actos está suponiendo en el transcurso del tiempo la creación de un importante movimiento social, con la participación de miles de personas, en su mayoría jóvenes, pasando de la simbólica rememoración nostálgica y de las simpatías que siempre suscitó la II República a la reivindicación política por la III República.
Las razones de esta reivindicación política, que consigue cada año mayor participación ciudadana, gritando nuevamente aquella famosa consigna de España mañana será republicana y ondeando banderas tricolores al viento, se fundamentan en el proceso de regresión política y social que estamos viviendo y en la falta de credibilidad política en nuestros gobernantes, que desde hace algún tiempo han dejado de ser un referente para la defensa de los intereses sociales, de ahí que hoy esté surgiendo con más fuerza el debate y la reivindicación de un Estado republicano, que empieza a poner al borde del precipicio a la izquierda política y sindical claudicante, que han asumido su papel, primero, de bomberos y, ahora, represores de la lucha social, entrando de lleno a formar parte del sistema neoliberal, participando con el poder económico en la gestión de planes de formación de los trabajadores fraudulentos, gestionando planes de pensiones «privados» y, lo que es más grave, aceptando sobornos por despidos y por cambiar puestos de trabajo dignos y con derechos por empleo precario, destruyendo miles de puestos de trabajo de los cuales no son propietarios, porque pertenecen al patrimonio histórico, a la lucha y a la herencia de todos los trabajadores que han dado su esfuerzo para alcanzar el desarrollo social y con derechos y no el modelo actual de trabajo basura y muerte laboral.
Defender la forma de Estado republicano, como hoy lo hacen miles de personas en nuestro país, es preparar y abordar un futuro que resuelva los graves problemas de la inmensa mayoría social, el paro masivo, la precariedad en el empleo, la igualdad de las mujeres, la solidaridad, la represión laboral, los nacionalismos y el derecho a la autodeterminación. Abordando la intervención popular legislativa y cambiando la intervención de derecho por el derecho de intervención, que nos situaría en el Estado de realización popular de derecho, esto es lo que tiene que ser la República, una República que tenemos que ver como horizonte y como camino al mismo tiempo. Como horizonte de realización política popular y, una vez alcanzado éste, como camino de lucha contra los privilegios y hacia la justicia social, la solidaridad humana, la igualdad y libertad política.
En definitiva, necesitamos encauzar nuestros ideales desarrollando nuestras ideas y nuestra lucha en todas las áreas de la sociedad. Debemos de ser un eje de rebeldía que aúne su esfuerzo en todos los ámbitos del Estado. Ésa será nuestra fuerza y ésa nuestra llave que nos abra la puerta al Estado libre y democrático que será la III República. Pero creo que para eso todas las personas de izquierdas debemos hacer un esfuerzo mayor, respetarnos más en los debates y estar más veces juntos en la calle y en otros foros reivindicativos, peleando por todo lo que sea posible para conseguir nuestros objetivos, aparcando ciertos sectarismos que a veces sólo conducen a rupturas no deseables para el fin que esta reivindicación persigue y que, indudablemente, a pesar de los errores cometidos en el pasado, la causa republicana consiguió resolver favorablemente. Por un Estado más democrático. ¡Viva la III República!
Cándido González Carnero es sindicalista de CSI.
