EL CONFLICTO VASCO - El debate político - ANÁLISIS

Hay bastante hojarasca, es verdad, en la supuesta entrevista de dos encapuchados de ETA con el diario Gara. Hay mucha hojarasca, pero los dos nazarenos con boina se meten con el Partido Nacionalista Vasco como pocas veces había ocurrido en el pasado.

Atención, arremeten, literalmente, contra "el PNV de Imaz"; el PNV que impulsa el tren de alta velocidad, esto es, la dinamización de las conexiones sociales y económicas con Madrid y el eje francés del Atlántico. ETA ataca sin muchos miramientos al "PNV neocapitalista", por emplear una expresión hoy habitual en ambientes abertzales que van más allá del círculo batasuno. Es una crítica constante, por ejemplo, en la retórica del poderoso sindicato ELA-STV, fundado en 1911 como ramificación obrera del partido de Sabino Arana. ELA tiene un fuerte arraigo entre los empleados de la bien pagada administración pública vasca y conserva una notable influencia en determinadas ramas industriales. Gestionado al estilo alemán por una red de sindicalistas muy profesionalizados, mantiene en la actualidad posiciones más radicales que LAB, el sindicato anexo a Batasuna.

El PNV de Josu Jon Imaz, efectivamente, es el partido de la alta velocidad. Es el partido que ha conseguido, mediante discretas gestiones en Edimburgo, que los nacionalistas escoceses del SNP no se opongan a la opa de Iberdrola sobre la eléctrica Scottish Power, jugada maestra que deja a los de Bilbao en casilla segura, mientras alemanes, italianos y españoles de ambos bandos se despellejan por Endesa; mientras los catalanes de Gas Natural se recuperan de la desfeta,y los gallegos de Unión Fenosa se pliegan a Florentino Pérez. Estamos hablando de Iberdrola, que fue de los Oriol, de los muy españoles Oriol de Hidrola, luego fusionada con Iberduero.

El PNV de Imaz es el que persigue desde hace meses la fusión de las tres cajas de ahorros vascas para crear un polo financiero que, entre otras cosas, compense la expulsión de la burguesía de Neguri del BBVA de Francisco González. La Moncloa parece estar de acuerdo con ello y sólo falta que las próximas elecciones municipales hagan posible un pacto PNV-PSOE en la Diputación Foral de Álava.

El de Imaz es un partido moderno y pragmático que busca la incardinación del privilegiado País Vasco en las nuevas coordenadas europeas. Y que, por lo tanto, no puede ignorar la pujanza económica española. Como no la ignoran aquellas cajas vascas que, sin publicidad, están invirtiendo en el bullicioso y no siempre diáfano negocio inmobiliario del litoral mediterráneo. La kutxa es la kutxa.