El presidente de la Generalitat negó que el Govern se pareciera al camarote de los Hermanos Marx. No es que José Montilla suela utilizar imágenes cinematográficas en sus respuestas públicas, sino que Carles Francino le preguntó en la cadena Ser al respecto, a raíz de las últimas ocurrencias de los socios republicanos. La expresión se aplica a un local atestado, abarrotado de las más diversas personas y se popularizó a partir de una imagen de Una noche en la ópera (1935), que se ha convertido en la más famosa escena de toda la filmografía de esta hilarante parentela. Planteada por el periodista, la frase no era una manera de señalar que el Gobierno catalán tuviera más carteras de las estrictamente necesarias, sino que los grupos políticos que lo integran tienen ideas tan diversas que ofrecen una imagen de cafarnaúm imposible.

En la película, tan sólo Groucho está en el camarote del barco, pero van apareciendo sucesivamente los polizones salidos de los baúles, los fontaneros del barco con sus herramientas, los camareros con las comidas (mec, mec... "Y dos huevos duros", añade Groucho al oír cada uno de los bocinazos de Harpo), las señoritas con las bandejas de la manicura y así hasta dieciocho personas que se mueven sin cesar en el camarote, pisándose unos a otros sin dejar de hablar: "Pasen, pasen, al fondo hay sitio todavía", invita el hombre del bigote y el puro en los labios. Todo ello filmado con una frenética comicidad y un surrealismo formal que concluye cuando alguien atraído por el ruido abre la puerta y hace que salgan todos trompicados por la presión de la multitud.

Por cierto que, puestos a encontrar similitudes, en la película de marras los inefables hermanos intentan boicotear una ópera para salvaguardar el amor de una joven pareja; en los últimos líos de la política catalana, se diría que los socios de ERC han intentado crear el enredo en un Govern con voluntad presidencial de disciplina para poner a salvo su imagen transgresora. Así que, llegado a este punto, el presidente Montilla está plenamente legitimado a mirar al conseller Puigcercós a los ojos y decirle como Groucho a uno de los personajes del filme: "Estaba con esa mujer porque me recuerda a usted... sus ojos, su cara, su risa... todo me recuerda a usted... excepto usted". El único problema es que los ciudadanos de este país, ya metidos en la lógica del surrealista camarote marxista, también podemos responder a nuestros dirigentes como Groucho lo hace en una secuencia de Una noche en la ópera:"Vaya, ¿qué es eso, tres hombres con una barba o una barba con tres hombres?".