El IV Congreso de la Lengua Española abordó el mayor desafío que enfrenta el castellano: su escasa presencia en el campo de las nuevas tecnologías. El ciberespacio representa el mayor problema para la expansión del español con una unidad básica.
Buena parte de los debates del congreso se centran en el papel del español en las nuevas tecnologías. El español como lengua de la ciencia (ciencias puras), Hacia la unidad terminológica del español, Ciencia, técnica y diplomacia en español, El español en el ciberespacio y El español como lengua de la ciencia (ciencias aplicadas) son algunos de los debates que se celebran en los cuatro días del congreso.
En la mesa redonda El español, lengua de comunicación, que moderó el académico Juan Luis Cebrián, se destacó que el castellano tiene como tesoro la unidad. Al mismo tiempo, la diversidad presenta flancos débiles, como el de la tecnología.
Se admitió que el español es poco fuerte en léxico tecnológico porque la mayoría de los que lo hablan viven en países en vías de desarrollo. El escritor Antonio Muñoz Molina destaca que "el porvenir del español no puede estar en la demografía sino en el progreso, en la justicia social y en la educación, que mejorarán la vida y por lo tanto las capacidades expresivas de quien los hablan". Y recalcó: "El enemigo del español no es el inglés sino la pobreza, lo que amenaza la literatura y los libros es la ignorancia y el abandono de la educación".
El idioma español no inventa palabras relacionadas con las nuevas tecnologías, por lo que tiene que adoptar las que imponen otras lenguas, en especial el inglés. Y eso supone la introducción de vocablos que llegan por diversas fuentes y se modifican totalmente. Una misma cosa puede tener un nombre en Argentina, como la computadora; otro en Colombia, computador, y otro en España, ordenador.
El otro reto importante se refiere a las ciencias, puras y aplicadas, en que las que el inglés es dominante. El desafío, según los expertos, es doble, ya que se hace necesaria la creación de neologismos en español y también adecuar el idioma para su inclusión social.
Además de los expertos técnicos y los científicos, los periodistas debaten temas relacionados con el lenguaje utilizado en los medios y la necesidad de digitalizar los archivos hispanoamericanos, para preservar su valor en el conocimiento y estudio de la lengua.
La preocupación por la universalidad del español también se pone de manifiesto en debates sobre su escasa influencia en los organismos internacionales y el reducido número de internautas que lo utilizan, en comparación con los 400 millones que lo hablan.

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