Izquierda Unida ha enviado un escrito firmado por Manuel García Fonseca, a una amplia representación del movimiento cívico y social asturiano, en la que aborda dos asuntos que no se atreve a plantear en los periódicos, porque la respuesta sería fulminante, y sobre todo, porque como son asuntos sometidos a censura, los ciudadanos se preguntarían: ¿de qué va este señor? Por ejemplo, ¿de qué negocios inmobiliarios de IU en Gijón está hablando? ¿Pero dónde se habla de eso? Porque claro, aquí estamos acostumbrados a hablar de todo esto. Pero ahí fuera no existe.
La sorpresa, como se divulgansen estos debates, sería terrible: todo un entramado inmobiliario de IU, con personajes concretos al frente de ellos, como José Antonio Hevia Braña o Manuel González, el Hombre de Móstoles -empresario de cámara de la cúpula de IU y miembro de la Comisión Federal de Garantías, recientemente indultado gracias a la intervención de sus poderosos amigos-, cuyo conocimiento por una minoría influyente se ha logrado gracias al trabajo de El Comentario TV, en un esfuerzo por desvelar los datos que no han tenido proyección ni en prensa -salvo unas leves referencias en La Nueva España-, radio ni televisión, pero que como se han difundido igual, la situación preocupa tanto a esta gente que controla IU, como para hacer una operación así, como para poner a Fonseca a trabajar en directo -como para sacarle en procesión-, y por correo electrónico, a los líderes sociales, no vaya a ser que esto trascienda más todavía, y que se enteren los ciudadanos de a pie de lo que estamos hablando aquí entre nosotros, pues la cosa iba a ponerse cuesta arriba para algunos en las próximas elecciones.
Y es que la verdad de los hechos fluye y se extiende a pesar de la censura, y está rompiendo aguas por toda Asturias, lo que se demuestra con el envío de esta circular semiclandestina de García Fonseca, todo un síntoma clarificador, pero no menos importante es todavía, que tal circular se envíe en el momento en que la organización política del amigo "Pole", Izquierda Unida, acaba de dar un golpe de estado en Oviedo para cargarse a los responsables y candidatos de esa organización en la capital del Principado, por manifestar públicamente su apoyo a las víctimas de la represión que el Ayuntamiento de Gijón, respaldado en todo momento por la Delegación del Gobierno, ha intentado –y sigue intentando- llevar a la cárcel.
Hablemos claro. La carta del Polesu -como se conoce cariñosamente a Fonseca- se distribuye justo en el momento en que la ciudadanía asturiana está contemplando la versión light que da la prensa asturiana del conflicto desatado, a dos meses de las elecciones, por el jefe político del propio Fonseca, Gaspar Llamazares, que ha ordenado a su gente que meta los tanques en Oviedo para desalojar a dos peligrosos personajes, Roberto Sánchez Ramos y Celso Miranda, porque no están en la pomada financiera de IU, y no son de la confianza de su cúpula hormigonera para gestionar las ocho mil viviendas –“con algún tipo de protección”- que su consejera de Vivienda, Laura González, negoció para Oviedo con la CAC, Confederación Asturiana de la Construcción.
El final de la legislatura está siendo horrible para los dirigentes llamazaristas. Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala están siendo procesados –e incluso la fiscalía recurre su absolución en uno de los juicios que se han celebrado- por oponerse al cierre de los astilleros de Gijón, en un momento de crecimiento del sector, porque con su oposición, no sólo comprometen el espectacular negocio que se quiere desarrollar allí, sino que además ponen en evidencia los propios negocios que ya han sido ejecutados –como es el caso de los edificios-barco-, en alguno de los cuales hay pistas claras que conducen hasta IU, en lo que cada vez se nos aparece con más claridad como un turbio caso de financiación irregular de la política, a través de empresas interpuestas controladas por testaferros, tal y como en su momento aclaró por escrito el secretario general del Partido Comunista de España, Francisco Frutos.
Fonseca, en su carta, toca dos cuestiones esenciales, y maneja la información de forma interesada, cuando no desvergonzada, para intentar engañar, ocultar y despistar. Afirma, Fonseca, por ejemplo, lo siguiente: “De la acusación de especulación inmobiliaria hablaremos en su momento. Es tan grotesca esta acusación que no merecería respuesta, sino fuera que está en juego, para gente desinformada y desconocedora de las personas, la honorabilidad de los dirigentes de IU de Gijón (como diría el Che “podrán meter la pata, pero nunca la mano”), y personas como Tony Hevia, trabajador que fue de Progea, al que conozco desde hace muchísimos años, y doy fe que es de una honestidad (y otros muchos valores) difícil de igualar, y menos aún por sus detractores”.
¿Por qué miente Fonseca de esta manera? Porque faltar a la verdad es mentir, y decir que José Antonio Hevia Braña, al que cariñosamente denomina “Tony Hevia” –antiguo hermano en Cristo Nuestro Señor del propio Fonseca- era un “trabajador” del grupo de empresa de Izquierda Unida, Progea, es una burda mentira que necesita su correspondiente “¡mentís señor Fonseca!”. Tony Hevia no era un empleado de Progea, hasta que en el pasado mes de diciembre tuvo que dimitir –cosa de la que informamos aquí puntualmente-, pues las revelaciones del Comentario sobre sus andanzas le obligaron a dejar, al menos aparentemente, la empresa de la que era “delegado en Asturias”, y si ser el "delegado" de una empresa con ese poderío, es ser "un empleado", que baje Dios y lo vea.
No, el Delegado de Progea, Hevia, no era un “empleado”, sino el jefe, es decir, el responsable único y máximo de la negociación de los solares de la empresa, tanto con entidades públicas como privadas, en cuyo nombre realizó operaciones como las de los “edificios barco” –cuyos pisos escrituró personalemente- y tantas otras, de entre las que destaca, por su gran importancia y por lo reciente -dentro del gran número de sociedades y promociones que desarrolla en Asturias este grupo-, la promoción de El Lauredal, donde una de las sociedades de este gigantesco conglomerado consiguió hacerse con una importante cantidad de suelo, gracias a la invocación aterradora del agente urbanizador, SOGEPSA, que amenazó con las expropiaciones, con lo que se consiguió el inmediato acuerdo con unos propietarios asustados que vendieron ante el miedo a ser expoliados, como tantos otros ciudadanos de Gijón, Avilés, Oviedo y de toda la geografía asturiana, que ven llegar a los enviados de la cosa inmobiliaria como los agentes de los temibles ferrocarriles que tantos bandoleros echaron a la vida en el Oeste americano.
Añade Fonseca en su escrito: “Si se está dando un recorte de las libertades y una represión generalizada de las movilizaciones sociales de la izquierda (la ultraderecha puede hacerlas impunemente, sin permiso, pegando a ministros, o amenazando de enviar al Presidente de la Nación al hoyo como a su abuelo…y no les pasa nada…), ¿Qué sentido tiene, y a quién beneficia esta reiterada y pueril acusación a Izquierda Unida?”.
Ante tales afirmaciones es inevitable que nos preguntemos todos: Pero, ¿quién gobierna aquí, señor Fonseca? En Madrid lo hace, como es sabido, José Luis Rodríguez Zapatero, con el apoyo de Gaspar Llamazares, en Asturias gobierna Vicente Álvarez Areces en coalición con IU, y en Gijón gobierna Paz Fernández Felgueroso, con el apoyo de Jesús Montes Estrada, “Churruca”. Es decir, que en los tres niveles de la administración española gobierna lo que Fonseca llama “la izquierda” y resulta que “la izquierda”, que es la gobierna, y por lo tanto, la que toma las decisiones, está protagonizando ese “recorte de libertades” que el señor Fonseca denuncia -¡qué esquizofrenia!-, y que en Asturias se traduce en la persecución contra Carnero y Morala, pero también contra la responsable del SUATEA Beatriz Quirós, contra los trabajadores de Cajastur encerrados, contra los auxiliares de enfermería a los que se persigue porra en ristre por los pasillos del Hospital Central, a los medios de comunicación que cierra su gobierno, como es el caso de Teleasturias, a los dirigentes vecinales de San Andrés de los Tacones, e incluso a los propios militantes díscolos de su partido -que emula ahora la fiebre represora de la FSA contra los militantes díscolos de la AMSO-, como es el caso de los concejales de Oviedo, a los que se desaloja con la fuerza de los tanques aplastando las decisiones de las asambleas de afiliados. formándoles juicio con un pliego de cargos digno de los peores tiempos del estalinismo.
Claro que llegados aquí, hay que decir que el señor Fonseca, que es una persona muy querida, porque tiene un trato excelente, resulta muy poco convicente cuando se mete en este debate en el que sólo puede hacer el ridículo, porque siendo consejero de la Autoridad Portuaria de Gijón, y ocupando por lo tanto un cargo político, en representación de Izquierda Unida, en el organismo que intentó adjudicar a dedo el solar de la regasificadora a Enagás, una vez que las propias presiones de Llamazares -apoyando a su vez las presiones de Areces- consiguiesen que el gobierno de Zapatero le adjudicase a esa misma empresa, también a dedo, la gestión de la regasificadora de El Musel. Cuando analizamos así las cosas, es cuando descubrimos que el señor Fonseca es en realidad un hombre muy poco adecuado para defender las posiciones de su fuerza política, si de lo que se trata es de exculparla del complejo entramado en el que se encuentra metida de hoz y coz, y no sólo por ser persona interesada, por los meros vínculos que le unen a su grupo político por disciplina de partido.
Los gobiernos PSOE-IU están empeñados en la adjudicación a dedo de la regasificadora a Enagás, y también lo están en colocarle un socio a esa compañía, para que así todo quede en casa, y especialmente la adjudicación de la construcción de la regasificadora. Y es ahí, cuando hay que referirse, naturalmente, a la presencia en el consejo de administración de Duro Felguera, del consejero independiente José Manuel Agüera Sirgo, que está en representación de Cajastur, a cuyo consejo llegó a propuesta de Izquierda Unida desde la Junta General del Principado. ¿Queremos decir algo con esto? Obviamente sí: queremos decir que la Autoridad Portuaria, en la que el señor Fonseca desarrolla una respetable labor en nombre de IU, está metida en la misma madeja de decisiones compartidas por el PSOE e IU, ya no sólo en los negocios de SOGEPSA en toda Asturias, no sólo también en los negocios inmobiliarios de la bahía de Gijón, sino que lo está admás en los negocios del puerto de El Musel y del Plan del Gas, en los que está la madre de todas las batallas de la política, ni más ni menos que el gigantesco momio de la energía, en el que IU, junto con su socio el PSOE, apuesta por la más absoluta opacidad y los contratos "a dedo" en operaciones que implican cientos de miles de millones en juego, y uno de los proyectos más contaminantes y destructivos que se está fraguando para Asturias, por el gobierno del señor Fonseca, a través del órgano en el que participa como consejero.
Bonita carta, señor Fonseca.

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