LA BATALLA POLÍTICA IRRUMPE EN EL PODER JUDICIAL

La oposición vuelve a agitar la calle; el Gobierno maniobra y aguarda

Con una aceleración aparentemente vertiginosa, la política española se aproxima a la órbita electoral - municipales y autonómicas el 27 de mayo y, quizás, legislativas anticipadas en otoño- por el cuadrante vasco. Por el cuadrante de ETA, el octavo pasajero.

Alien consiguió colarse a finales de diciembre en la sala de mandos y desde entonces -desde el bombazo de Barajas- es tal el barullo que no es fácil discernir quién controla realmente los mandos de la nave. El Gobierno, lívido, lleva tres meses evitando todo movimiento brusco; la oposición, sedienta de revancha, ha conseguido que en el cinturón de asteroides no se hable de otra cosa y que toda la tripulación esté de los nervios. Y el bicho bascula silencioso: ora parece dispuesto a pactar la rendición, ora regurgita sulfuros. Dicen que está a punto de emitir un comunicado.

Desafiando los humores básicos de la opinión pública, el Ejecutivo evitó a principios de marzo que el etarra Ignacio de Juana Chaos muriese de hambre en la cárcel. Indignadas, las banderas españolas salieron en tropel por el paseo de la Castellana. Tres semanas después, el Gobierno ha salvado de la cárcel a Arnaldo Otegi, líder principal de Batasuna, por un supuesto enaltecimiento del terrorismo en unos funerales de hace cinco años. La conexión entre la Moncloa y la Fiscalía General del Estado ha sido esta vez tan evidente que se han disparado todas las expectativas. En el horizonte, la presencia abertzale en las elecciones municipales. Y algo más.

El Madrid político hierve. Más de mil simpatizantes del Partido Popular, convocados por el Foro Ermua, el alfil más veloz de la calle Génova, se concentraron anoche frente a la Fiscalía General del Estado. Se corearon consignas de protesta y fue aclamada la presencia entre los manifestantes de la señora Rosa Díez, socialista disidente y locuaz.

Los populares juegan fuerte, pero no son tontos. Estos días aventan la idea de que el Gobierno "mendiga" un comunicado de ETA. La táctica es inteligente: si Alien da un paso significativo -en medios conservadores se propaga incluso la hipótesis de una entrega parcial de armas-, el PP habría logrado atenuar el factor sorpresa; si, por el contrario, el comunicado es tenue, el paso parecerá corto, o muy corto. Prisionero de la infernal dinámica generada estos meses, el Ejecutivo está condenado a una incierta espera. Fiel a la lógica del mus -de envite en envite hasta el órdago final-, en lugar de dar las gracias a la fiscalía, Batasuna tensó ayer un poco más la cuerda y recordó al Gobierno que no ha cumplido "compromisos firmados". Más madera.

Y más maniobras. El factor Bermejo parece surtir efectos. El nuevo ministro de Justicia ha logrado poner en un aprieto al juez Francisco José Hernando, presidente del Tribunal Supremo, del Consejo General del Poder Judicial y principal pretoriano de la poderosa ala conservadora de la magistratura. El señor Hernando se ha visto obligado a revisar la composición de la sala del Supremo que vigila la aplicación de la ley de Partidos -o sea, el semáforo verde o rojo a cualquier candidatura pro Batasuna en las elecciones de mayo- tras una treta que aseguraba el control de la citada sala al sector conservador. Mariano Fernández Bermejo, orador pétreo en el Parlamento, se mueve.

Y los avatares del destino, también. El magistrado del Tribunal Constitucional Pablo Pérez Tremps tuvo que ser internado ayer como consecuencia de un desmayo de incierta gravedad, horas después de confirmarse la recusación que le apartará de las deliberaciones sobre el Estatut de Catalunya. Son horas de angustia. Sólo su dimisión en las próximas semanas permitiría restablecer en el Alto Tribunal un cierto equilibrio entre conservadores y progresistas ante un asunto también clave para el desenlace de la legislatura. Una legislatura de infarto.