Hasta el momento ha sido tal el interés de los medios de comunicación por ocultar la gravedad de la crisis que padece IU en Asturias -que es el campo de la batalla final de IU en España-, a causa de su nefasta experiencia de gobierno, que la decisión adoptada ayer por la presidencia colegiada, es decir, por Jesús Iglesias, a propuesta de Aurelio Martín, es decir, por Gaspar Llamazares -que es el que manda en este grupo de profesionales de la política manera indiscutible- es de tal gravedad, que conduce directamente a la confrontación definitiva entre el propio Llamazares y la cúpula del Partido Comunista de España, que se encuentra bajo el control de Francisco Frutos y Felipe Alcaraz, radicalmente contrarios a los sueños confederalistas del asturiano.
Quienes hasta ahora no han querido ver la realidad de la situación no son conscientes de la importancia que para Gaspar Llamazares tiene el pacto de gobierno en Asturias, dentro del pulso que mantiene con el PCE por el control de una organización que él pretende transformar en una confederación de partidos “ecosocialistas”, de tinte nacionalista, siguiendo el modelo de Iniciativa per Catalunya-Els Verts. Para entendernos, en cada comunidad autónoma, un partido "ecosocialista" coaligado con Los Verdes –que carecen de militancia pero le dan la etiqueta- que Llamazares cree que es la respuesta “moderna” y “viable” a la España que se supone que él mismo tiene en la cabeza. La imposición de este modelo en Asturias, cuarteles de invierno de Llamazares y retirada estratégica para su propia supervivencia en la política, se va a encontrar con resistencias imposibles de vencer en Oviedo y en las cuencas mineras, y en ésas estamos precisamente.
En la dirección llamazarista denominan a la gente de Frutos, “esos reaccionarios”, porque Llamazares se encontró dentro de IU con un freno, un muro insalvable, que se corresponde con la militancia de toda la vida de los herederos del Partido Comunista de España, que protagonizó la lucha contra el franquismo en la clandestinidad, muchos de los cuales, como la mayoría de los ciudadanos, ni sospechan aún cuáles pueden ser realmente los planes de Llamazares, más allá de su apoyo permanente a todas las propuestas nacionalistas que le permitan una alianza en la dirección que él cree acertada, tal y como sucede con el tripartito catalán o lo que es aún más claro, con el entendimiento de la Ezker Batua de Javier Madrazo –que ya es una organización independiente- con el PNV, en un pacto contra natura que explica por qué Llamazares no va a poder sacar adelante sus planes sin destruir hasta el último resto de lo que es hoy IU, para quedarse al final con los fragmentos de lo que está deshaciendo, en su alucinatorio empeño de inventar la mezcla perfecta del agua y el aceite.
Y es que la clave profunda de esta operación -profunda por lo clandestina e ilegal- es que Llamazares tiene un grave problema de dinero que explica muchas cosas, porque lo terrible para Llamazares es que financieramente tiene que empezar de cero, dado que el PCE es un partido saneado, propietario del patrimonio que hoy disfruta todavía IU en buena parte de las localidades en las que opera, mientras que la coalición dirigida por el asturiano, está cargada de deudas e hipotecas, de las que en ningún caso puede deshacerse sin una operación financiera compleja y que implica un gran enmierdamiento, a desarrollar a gran escala, para la que necesita todo el apoyo de José Luis Rodríguez Zapatero -que ya indultó al financiero de su máxima confianza- y muy especialmente, el del ejecutivo de Vicente Álvarez Areces, dado que es Asturias donde al final tendrá que refugiarse Llamazares, en la organización política que se denominará “Izquierda de Asturias”, a cuyo nombre pretendió arrendar la sede que quiso comprar con el dinero de la venta del local que el PCE tiene en la Plaza de América de Oviedo.
¿Por qué IU de Asturias está respaldado las peores políticas del gobierno Areces bajó la férrea direccón de Llamazares? ¿Por qué esa famosa frase de que no abandonan este gobierno “ni con agua caliente”? La respuesta es bien sencilla. El pacto de gobierno IU-PSOE tenía una lectura light que es la que se vendió al público, pero que incluía un acuerdo explícito en materia de vivienda, materializado en la consejería del ramo y la dirección general para Laura González y Manuel González Orviz respectivamente, dos personajes esenciales para entender los pasos que se han ido dando en estos años, en los que IU de Asturias ha cerrado importantes compromisos para resolver sus problemas, que forman parte de la locura urbanística que vive Asturias, y que explican ese extraño acuerdo entre la consejera González y la Confederación Asturiana de la Construcción, se supone que para cumplir un compromiso electoral en materia de vivienda.
Todos los pactos llevan incorporada una parte que se divulga y otra que se oculta, pero en la política española, desgraciadamente para la ciudadanía, hay un componente de financiación de los partidos políticos, que no se acaba de aflorar, que es absolutamente letal para las opciones de izquierda, y más para las radicales, dada la tremenda esquizofrenia a la que conduce su materialización, que en el caso de Asturias ha creado contradicciones insalvables, en el apoyo a la política más represiva del gobierno de Vicente Álvarez Areces, marcada además por las actuaciones apoyadas por el Delegado del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Antonio Trevín Lombán.
Los proyectos de los gobiernos de Madrid y Asturias para la bahía de Gijón, que incluyen la fusión de los astilleros para disponer de los enormes solares de las urbanizaciones de Poniente y El Arbeyal, están llevado a la coalición a un callejón sin salida. El conflicto político desatado por la dureza de la operación desarrollada por los responsables del PSOE para desactivar a los dirigentes sindicales de la Corriente Sindical de Izquierda, Cándido González Carnero y Juan Manuel Martínez Morala, ha conducido a esta coalición a un punto de no retorno, al poner en evidencia públicamente su actuación en la historia urbanística de la bahía a través de su grupo de empresas Progea, cuyo control arrebató al Partido Comunista de Frutos, tal y como se puede comprobar con una serie de documentos que están publicados y que pueden consultarse en .pdf:
Documento 1
Documento 2
Documento 3
Documento 4
Documento 5
La decisión adoptada ahora por IU en Asturias, que supone la creación de una gestora para desplazar a los dirigentes de la capital del Principado vinculados al PCE, respaldados por la mayoría aplastante de la militancia, no es, como aparentemente puede interpretar cualquiera, un simple error político que destruye a la izquierda capitalina –lo que viene a añadirse al clima creado por el PSOE con la masiva expulsión de militantes de la AMSO por pedir la celebración de primarias en Oviedo-, sino una necesidad urgente de acallar la actuación firme e independiente de Roberto Sánchez Ramos y Celso Miranda, que con el apoyo de Francisco de Asís Fernández Junquera, han manifestado en todo momento su respaldo a los daminificados por el gobierno PSOE-IU, llámense Cándido y Morala, llámese Teleasturias. Más de lo que Llamazares puede soportar, porque es más de lo que el pacto de gobierno -del que depende todo para él y sus planes- puede soportar.
Ayer por la noche, Jesús Iglesias, dejó bien claro en Canal 10, la televisión de El Comercio, que no se trata de una decisión precipitada: Jesús Iglesias. Entrevistado en el programa 'La lupa', de Canal 10, explicó que deben ser los miembros del consejo los primeros en recibir la argumentación oficial de la ejecutiva, pero dejó claro que «no es algo que se plantee en frío, sino que responde a una realidad en la que la dirección de la organización local de Oviedo lleva muchos años discrepando de la posición política de la dirección de Izquierda Unida de Asturias». La razón de que la respuesta a estas discrepancias se produzca ahora, según Iglesias, es que «en los últimos tiempos además ha promovido iniciativas que no contribuyen a fortalecer nuestra propuesta electoral», en referencia al congreso del PCA.
Si políticamente la decisión es aberrante, porque destruye las posibilidades de la coalición en las muncipales, y probablemente en las autonómicas, jurídicamente lo es aún más, pues el PCE es un partido soberano que está coaligado dentro de IU –IU es una coalición de partidos, hay que recordarlo- y que IU pretenda prohibir a los militantes del PCE acudir al congreso que se celebra el sábado, es algo que desde el punto de vista de la legalidad, no sólo es estúpido, sino que además es imposible. Y esa es la situación. Eso es lo que pretende Gaspar Llamazares con su decisión en Oviedo: aprovechar la celebración del congreso del PCE para dar un golpe de estado en la capital, y quitarse de en medio, de una vez, al grupo crítico de militantes que impiden hoy por hoy el desarrollo de sus planes en Asturias.
El pequeño problema es que cegado por sus locas pretensiones, puede dar al traste con todo.
Roberto Sánchez Ramos entrevistado en Teleasturias
Enlaces PCA

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados