Zapatero dice que no, Blanco disimula, Bermejo presiona a los fiscales, Rubalcaba viaja, Otegi sonríe y el Supremo aplaza sentencia. Todos estos gestos y movimientos parecen estar en línea con el rumor de que en los próximos días o semanas podría hacerse público un comunicado de ETA que diera nuevas alas a la negociación rota y facilitara la presencia de Batasuna en las elecciones municipales y autonómicas del mes de mayo. El hecho de que Otegi haya declarado ayer que hay que conseguir la independencia de Euskadi por vías pacíficas es considerado un guiño por los expertos en la materia, aunque todo está por ver. En el PP hay nervios y preocupación porque creen que el Gobierno guarda un as en la manga y por eso Zaplana dijo ayer que se están moviendo fichas bajo la mesa negociadora para que Batasuna acuda a las elecciones. Y por eso también en el día de ayer en medios informativos de distinta línea editorial se especulaba con la posibilidad de que algo esté pasando en el entorno de ETA, e incluso se llegó a decir que la banda podría entregar las pistolas que meses atrás robó en Francia como un gesto inequívoco de su decisión de avanzar en la senda del fin de la violencia.
Los nervios y la expectación están a flor de piel, como ocurrió días antes de que ETA anunciara el alto el fuego. Pero muy reciente está el último atentado de ETA en Barajas que provocó la muerte de dos inocentes dando prueba de que esa voluntad de paz no era tal, así lo han demostrado en las últimas horas la noticia de nuevas cartas de ETA chantajeando a empresarios vascos y la continua actividad de la kale borroka en el País Vasco. Contrapartida a todo esto y gesto especial del Gobierno ha sido la excarcelación de De Juana, que provocó numerosas protestas en toda España, lideradas por el PP, y la indignación de un gran número de ciudadanos españoles.
No sabemos si algo se está moviendo en el mundo de ETA, pero sí sabemos que quedan muy pocos días, hasta mediados del mes de abril, para que los dirigentes de Batasuna tomen iniciativas que les permitan participar en las elecciones del mes de mayo, y ésas no pueden ser otras que la condena de la violencia y el acatamiento, en consecuencia, de la Ley de Partidos. Queda, pues, muy poco tiempo y en el Gobierno y en el PSOE se adivina un cierto optimismo y expectación por lo que puedan hacer en un plazo no lejano ETA y Batasuna.
Y en esa línea están los movimientos calculados del fiscal general para que Otegi no tenga problemas con la justicia y la decisión del Tribunal Supremo de aplazar su veredicto sobre el entorno político de ETA con el argumento de que ello podría interferir en la campaña electoral, algo que sorprende porque la vida judicial no debería estar condicionada por la vida política, y menos aún con terroristas de por medio. Pero da la impresión de que algo está pasando o que son muchos los que esperan que pase algo a favor del proceso negociador y del desbloqueo de la presencia de Batasuna en las elecciones.
Y todos estos movimientos provocan, cómo no, preocupación en el PP, donde se ha jugado muy fuerte y a fondo contra la política sobre terrorismo del Gobierno y en especial contra la negociación que había iniciado Zapatero y después contra la excarcelación del etarra De Juana, llevando a las calles de España su particular campaña en este territorio tan complicado de la política y el terrorismo etarra. En el PP saben que si ETA hiciera un gesto a favor de la paz y se reabriera el proceso de la negociación ello favorecería las expectativas que Zapatero y el PSOE tienen puestas en los comicios del mes de mayo, y por supuesto dañaría la campaña del PP, que recibiría una dura respuesta a sus últimas iniciativas tanto por parte del PSOE como de los medios de comunicación que le son afines. Si esto fuera así, al final habría resultado que el PP, con su estrecho marcaje y presión en contra de las negociaciones con ETA, al final habría acabado ayudando al Gobierno de Zapatero, porque en este Gobierno se habría esgrimido el ataque del PP como un argumento a su favor para ablandar las posiciones de ETA, a la que ya se le había imputado el atentado de Barajas y la muerte de los dos ciudadanos ecuatorianos que la banda terrorista dijo que fue causada por un “accidente”.
Estamos, pues, a la espera de lo que pueda ocurrir y de las consecuencias que todo ello podría tener en el vida política española y en el curso electoral que se abre en mayo y que se cerrará en marzo del 2008 con las elecciones generales. Para algunos estrategas del PSOE, si les saliera bien el nuevo y esperado comunicado de ETA, el PP se habría metido sólo en su propia trampa. Pero si, por el contrario, no llega el comunicado y Batasuna no puede concurrir a las elecciones, entonces será el PSOE el que haya caído en el fondo de su propia estrategia. Quedan muy pocos días para las elecciones del mes de mayo y, por tanto, muy pocos días para ver si esos rumores que circulan por Madrid a toda velocidad son producto de la fantasía y de lo que esperan en el Gobierno, o fruto de una alambicada y calculada estrategia política y electoral.

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