Vienen de ganar la batalla de Navarra frente a Batasuna y en plena confusión del PSOE y ya están los del PP otra vez metidos en líos con esa guerra de Iraq que Rajoy dice que es de otro tiempo, a pesar de que sigue produciendo muertos por centenares, porque se les acaba de escapar el diputado de UPN (PP en Navarra), Jaime Ignacio del Burgo, con unas claras declaraciones en las que critica a Aznar por su alineamiento con la guerra de Iraq y su presencia en la foto de las Azores. Lo que es cierto y de cajón, porque hasta el propio Aznar ha medio reconocido su error al decir que no había armas de destrucción masiva. Pero en el PP ya se sabe cómo las gastan y siguen pringados hasta el cuello en la guerra de Iraq sin que Rajoy diga lo que hace tiempo debió decir: que es un error y se equivocaron. Y sus palabras han coincidido con unas declaraciones de Rodrigo Rato al diario El Mundo en las que el ex vicepresidente del PP, y reserva de su partido, no dice nada y aparenta que no quiere volver, ni a la política nacional, ni al PP.
En relación con las declaraciones de Del Burgo, Acebes no ha sido capaz de reconocer lo evidente porque a lo mejor piensa que si reconocen lo de Iraq tendrán también que reconocer la relación causa-efecto entre dicha guerra y los atentados del 11M, donde por cierto Del Burgo es uno de los fanáticos a favor de la conspiración, hasta el punto de haber sacado un libro sobre ello y de haberse disfrazado de periodista para entrevistar a confidentes para apoyar la conspiración. De manera que, por activa y por pasiva, Del Burgo se ha convertido en un problema del PP. Y además llega tarde al Congreso cuando debía defender las mociones del PP en relación con las pretensiones de Batasuna sobre Navarra. Y mire usted por dónde, ahora el diputado de UPN les ha salido a los populares respondón en lo de la guerra y además se ha atrevido a criticar al intocable Aznar por su foto de las Azores, y de paso también a Rajoy, que pretendía colocar la famosa guerra en los tiempos de Felipe V.
Y tiempo le ha faltado a Pepiño Blanco, ausente en la manifestación de los suyos sobre la guerra de Iraq, para meterle un dedo en el ojo al PP de Acebes y Rajoy poniendo en valor las declaraciones de Del Burgo, que son las que tenía que haber hecho Rajoy hace ya mucho tiempo, por más que se enfadase el presidente de FAES. O las que debieron hacer los chicos del PP encargados de la política exterior, Moragas y Arístegui, que no se sabe bien a qué se dedican, y en especial este último, que parece que está buscando en cercanas montañas y próximos desiertos la verdad sobre el 11M, que es verde y con asas o, simplemente, con turbante a la vista de lo que ocurre en el juicio del 11M y por mucho que El Mundo y la COPE se empeñen todos los días en decir lo contrario de lo que pasa en la vista judicial.
O sea, que Acebes está a favor de la guerra de Iraq y de la foto de las Azores, que es lo que se desprende del lío que se hizo ayer, en el que llegó hasta subrayar que Del Burgo no es del PP sino de la UPN, que debe ser un extraño objeto volador en España y algo muy importante en Navarra, donde por lo que se ve no existe el PP como tal. Al menos reconocerá Acebes que Del Burgo está sentado en el grupo parlamentario del PP, o que deberá marcharse al grupo mixto si no se desdice de la verdad que ha dicho sobre Iraq.
En todo caso, otro lío interno para el PP, como los de Piqué en Cataluña, los de Aguirre en Madrid, los de Zaplana en Valencia y los de Aznar por todas partes, ahora que Rato anda diciendo desde Washington —no sabemos si con la boca pequeña— que se quedará en el FMI hasta el 2009 y que no tiene ganas de entrar en la política nacional ni en todas las disputas internas que agitan la vida del PP. Naturalmente, lo de Rato puede ser una pose a la espera de futuros acontecimientos, a la espera de las municipales de mayo, a la espera del próximo congreso del PP, o incluso de la posibilidad de que Zapatero decida adelantar las elecciones generales para el otoño, convencido como podría estar ahora el ex vicepresidente del Gobierno de que Rajoy no ganará ante Zapatero y que es mejor que se estrelle de una vez —opinión que comparte el grupo conspirador del 11M en el PP, los Aguirre, Zaplana y Acebes, y puede que también Aznar— para poner orden en este partido, buscar un liderazgo fuerte y preparar una alternativa a Zapatero a medio plazo.
Rato no es, ni mucho menos Del Burgo, aunque piensa como él en lo de la guerra de Iraq, y así se lo dijo en su día a Aznar, y los suyos creen que fue por ese motivo por lo que el ex presidente lo dejó fuera de la sucesión, aunque otros asuntos también hubo de índole económica y empresarial. Rato calla y lleva por dentro la procesión, como calla Álvarez-Cascos, que ha hecho una fugaz reaparición, dejando de pasada y muy de lado la teoría de la conspiración sobre la que imaginamos que Rato tampoco está a favor, cosa que no dirá si fuera el caso y menos aún en el diario de Pedro J., con quien compartió el balcón de Carabaña y a quien ya le ha leído más de una vez que Aznar debe regresar al frente del PP. Lo que de ser cierto sería motivo suficiente para que Rato no regrese a la política nacional ni a la dirección del PP porque otra vez volvería a depender del dedazo de Aznar —en competencia con Zaplana, Aguirre y Gallardón— y con el riesgo añadido y cada vez mayor de que el ex presidente Aznar, si regresa al PP, quizás decida regresar también a la cabeza del cartel. O sea que Rato hace bien en callar y esperar, y Del Burgo en hablar, por primera vez, con sensatez.

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