EL RUNRÚN

Durante los últimos meses, las personas que nos gobiernan nos han explicado una y otra vez que pedir ahora un cambio del recorrido del tren de gran velocidad por Barcelona es algo casi de paletos, de gente que no ve hasta qué punto es necesaria la transformación de las infraestructuras de nuestro país: gregarios de lo que ellos -amantes del "sí, señor, lo que usted diga"- llaman la "cultura del no". Cuestionar el trazado de ese tren es una muestra de trogloditismo, una estratagema convergentoide para intentar meter bulla contra Jordi Hereu antes de las municipales.

Pero entonces, esta semana, sale un montón de personalidades en la prensa pidiendo que el túnel no pase cerca de la Sagrada Família. ¿En qué quedamos? Y no son personalidades del tres al cuarto, sino lo más florido de nuestro jardín social, sin distinción de siglas políticas. Desde Espar Ticó a Valentín Fuster. Desde López Burniol a Ros Marbà. Desde Raimon a Josep Maria Ballarín. ¡Desde Carme Ruscalleda a Pere Tàpias! Para pasado mañana, domingo, han convocado a los sardanistas para que bailen La santa espina con una rotllana tan grande que dé la vuelta entera al templo.

En el artículo que publicó La Vanguardia el martes no queda claro si la petición de esas personalidades es que se modifique todo el trazado entre Sants y la Sagrera, de forma que pase por el litoral, como piden los vecinos del Eixample. Por los textos -que no esclarecen ese punto- podría ser esa la demanda. Pero, en cambio, las fotos y los titulares nos hablan una y otra vez de la Sagrada Família. Exclusivamente. Dice el titular: "La Sagrada Família se blinda". Dice el subtítulo: "Numerosas personalidades piden que el AVE no pase junto al templo". Son frases que parecen indicar que su preocupación por los peligros que puede comportar agujerear un túnel cerca de edificios se limita al templo. Hará un mes, también la fundación del Comité Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios recomendó que el túnel no pasase cerca de la Sagrada Família.

Si eso es así, si lo que realmente se pide es que el trazado se desvíe sólo cuando se acerque al templo, nos encontraríamos ante el colmo del descaro. Querría decir que el hecho de que resulten afectados edificios normales y corrientes, donde viven personas, preocupa poco (siempre hay geólogos a punto para vaticinar que esos, los normales, no se verán afectados, como se publicitó hace dos meses). Querría decir que lo que les preocupa son únicamente las grietas en el templo, o que se desmorone una torre, o que - pataplaf- se desprenda una de las lindas esculturas de Subirachs.

Pero, si se piensa con calma, ¿acaso no sería un caso de justicia divina y de probidad arquitectónica que se viniese abajo toda esa mona de Pascua que perseveran en añadir a lo realmente construido por Gaudí? Y todo, con el objetivo de alimentar aún más la Disneylandia para turistas del tres al cuarto en que se ha convertido Barcelona. Soy de la opinión que, siendo la Sagrada Família un templo expiatorio (no lo olvidemos: se construye para "expiar los pecados del egoísmo burgués y del extremismo ateo"), si se hundiese por completo y hubiese que volver a empezar de cero, aún expiaríamos mucho más, que falta nos hace y es de lo que se trata.