Si va a comprarse unos pantalones, fácilmente se probará 3 o 4. Aunque vaya a gastarse menos de 100 euros, seguramente querrá asegurarse de comprar uno que le siente bien. En cambio, si va a comprarse una vivienda nueva en Barcelona, prepárese a gastar más de 400.000 euros y olvídese de elegir los detalles: la distribución del piso, la calidad del aislamiento térmico o si tendrá un suelo de mármol o parquet. Como en el bocadillo del fast food, hay que conformarse con los ingredientes que vienen con el menú.
Según un estudio realizado por el grupo Ipsos para la patronal de la industria del ladrillo, Hispalyt, sólo un9% de los ciudadanos que han adquirido una vivienda nueva ha podido escoger los materiales, un 16% pudo alterar pequeñas cosas del proyecto inicial de la promotora, mientras que para el 53% todas las características de su nueva vivienda les fueron impuestas por la promotora. Según Elena Santiago, secretaria general de la patronal, pese a la poca capacidad de elección, "el 79% los consumidores tienen en mucha consideración la calidad de los materiales", y creen que son claves en aspectos de gran impacto económico, como el ahorro energético. Según el estudio, los acabados en los que los compradors desearían tener más capacidad de elección son las ventanas y el acristalamiento (8,5 puntos sobre 10), el diseño y equipamiento de la cocina (8,3), los materiales de los tabiques interiores (8,2%), los pavimentos y suelos (8,2) y los modelos de sanitarios y griferías (8,1).
Para los promotores, introducir variaciones en el proyecto original a demanda del comprador puede suponer un sobrecoste pero, ante todo, crea una gran dificultad de gestión. Según un estudio del Grupo i, en Catalunya cada promoción tiene una media de 48 viviendas y las obras se subcontratan a empresas constructoras. Las pymes, con pocas viviendas en marcha, son más artesanales y más flexibles.
Lluís Rabassa, director comercial de la promotora Petrus, explica que "para una empresa de tamaño mediano es más fácil: estamos más cerca de los compradores y gestionamos las obras, así que si alguien quiere algún cambio hacemos directamente la gestión: llamamos al jefe de obra y lo arreglamos". Petrus tiene un elenco de cambios limitado y restringido a quienes compran sobre plano. "Siempre ofrecemos al cliente elegir entre diferentes tonalidades y modelos en los azulejos y mármoles del baño o en los muebles de cocina, por ejemplo", explica Rabassa. Otros cambios "los aceptamos si no son muy específicos, sin cobrar sobrecostes: por ejemplo convertir un piso de tres dormitorios en uno de dos para ampliar el salón, ampliar el baño o bien cambiar una bañera por una ducha".
Los compradores, además, se encuentran a menudo indefensos ante los promotores si éstos deciden modificar las características que les han prometido. Las memorias de calidades en muchos casos no recogen lo que proclaman los folletos publicitarios y "en un 50% de los casos tampoco recogen las características de los materiales estructurales o de la tabiquería", recuerda Santiago. Igualmente, hasta el 72% de las memorias recogen las características de las viviendas con la coletilla "o similar", que faculta al promotor para cambiar los materiales comprometidos y puede llevar al comprador a encontrarse con unas calidades inferiores a las pactadas.

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