EL CALENTAMIENTO GLOBAL

Brasil experimenta con ricino, aceite de palma y sebo bovino para afianzarse como líder en el sector del biodiésel

El pinhão manso (Jatropha curcas) es un pequeño árbol débil y feo. Sus frutos, aparentemente, no sirven para nada. En verano, ni sirve para dar sombra: sus hojas se caen. Su madera apenas arde. Y sin embargo, unas 5.000 familias de pequeños agricultores del interior del estado de Río Grande do Norte (nordeste de Brasil) han comenzado a cultivar pinhão manso. Y subvencionado ni más ni menos que por la gigante petrolera Petrobras. El pinhão manso contiene un 38% de un aceite utilizado en la elaboración de una sustancia estratégica del Gobierno Lula: biodiésel. "Tenemos el petróleo que todo el mundo sueña tener en su jardín. Además, es un pozo inagotable. Da hasta dos cosechas al año", asegura Livania Frizon, de la agroaldea de Canudos, una hacienda de propiedad colectiva situada en Ceará Mirim (Río Grande do Norte). Como Livania, miles de personas están plantando pinhão manso entre banano, papaya o mandioca.

La demanda de aceite de origen vegetal (que junto con etanol produce biodiésel) se está disparando. Y el Gobierno de Brasil tiene una meta clarísima: afianzarse como líder indiscutible en la producción de etanol y de biocombustibles. Por ello está potenciando el Programa Nacional de Producción y Uso del Biodiésel, que va desde la investigación hasta el lanzamiento de una marca. Brasil está encontrando especies alternativas a la soja o el girasol para la producción de biodiésel. "Estamos investigando con el ricino y el pinhão manso,adaptados al clima tropical. Pero también con aceite de palma y con sebo bovino", asegura Paulo Morelli, supervisor de los programas de biodiésel del Ministerio de Agricultura de Brasil.

BIODIÉSEL FRENTE A ETANOL. Por el momento, el diésel del petróleo se mezcla en Brasil con un 2% de biodiésel. Será obligatorio por ley. Y en poco tiempo (inicialmente se prevé el 2013) el porcentaje obligatorio de biodiésel subirá a un 5%. En el 2007, Brasil consumirá 840 millones de litros de biodiésel. Y la demanda mundial crece hasta límites insospechados. El brasileño Expedito Parente, inventor en la década de los setenta del biodiésel, afirmó en el diario O Globo que Brasil será "la Arabia Saudí" de los biocombustibles. "Sin duda Brasil se convertirá en un país competidor con los productores de petróleo", aseguró. "Mientras el petróleo está cayendo, el biodiésel está subiendo". Por eso, el Gobierno ha apostado rápidamente por un combustible que contamina hasta un 78% menos que su derivado fósil.

DE LA CAÑA DE AZÚCAR. Es el método utilizado para obtener el biocombustible lo que convierte Brasil en líder indiscutible. En Brasil, el etanol se consigue a partir de caña de azúcar, mientras que en EE. UU. se usa la soja o el maíz. Desde que el Gobierno brasileño lanzó el programa Proálcool, hace más de 30 años, para reducir la dependencia del petróleo, la producción de etanol se ha disparado: en 1975 fueron 700 millones de litros, mientras que en el 2005 15.000 millones. Además, el coste de producción del etanol en Brasil, según el Banco Mundial, es el más bajo del mundo: 0,83 dólares por galón (3,785 litros), frente a los 1,09 dólares de EE. UU. o los 1,20 de Europa.

ROMANCE LULA-BUSH. No es de extrañar que el Gobierno Bush quiera convertir a Brasil, el primer productor mundial de etanol, en su principal socio para una especie de OPEP de los combustibles renovables. La semana pasada, Busch y Lula firmaron en São Paulo un acuerdo destinado a dar un gran impulso mundial al etanol y reducir la dependencia del petróleo, mejorar el medio ambiente y ofrecer una nueva oportunidad de desarrollo a las economías latinoamericanas. Entre ambos, producen el 70% del etanol mundial. A pesar de las restricciones arancelarias impuestas por el Gobierno Bush, las exportaciones de etanol brasileño a EE. UU. pasaron de 765 millones de dólares en el 2005 a 1.600 millones en el 2006. Además de esta suerte de OPEP, Brasil y EE. UU., junto con China, Sudáfrica, India y la Unión Europea, han lanzado el Foro Internacional sobre Biocombustibles, con el objetivo de aumentar la eficiencia de la producción y distribución de éste.

EL POTENCIAL BRASILEÑO. Un estudio del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) confirma la hegemonía mundial de Brasil en el mercado del etanol. Brasil puede contribuir decisivamente a que el mundo sustituya un 10% de la gasolina (220.000 millones de litros). Sin embargo, para ello Brasil debería multiplicar por siete su producción anual de etanol y alcanzar los 110.000 millones de litros. Brasil necesita 100 nuevas usinas (ahora tiene 248) y aumentar en el 2010 su producción en 8.000 millones de litros. Además, la producción de caña de azúcar, que está en 425 millones de toneladas, deberá alcanzar 685 millones en el 2012/ 13.

CRÍTICAS ECOLOGISTAS. Y con este aumento de la superficie cultivable llegan las primeras críticas ecologistas. La caña de azúcar, según el Instituto Brasileño de Geoestadística, ya ocupa una extensión de 7,04 millones de hectáreas (un crecimiento de un 125% en el último año). "El gran riesgo de Brasil es que la frontera agrícola continúe avanzando en la Amazonia, además, practicando una agricultura no sostenible. Las quemadas, y la liberación de emisiones de dióxido de carbono consiguientes, son muy habituales en la recolección de la caña de azúcar", asegura a La Vanguardia Marcelo Furtado, director de campaña de Greenpeace. Por su parte, Plácido Junior, coordinador de la Comisión Pastoral de la Tierra, afirma que "históricamente, la producción de azúcar está asociada con el trabajo esclavo de índios y negros". Además, matiza Plácido, se va a agudizar el proceso de concentración de tierras: "En Pernambuco, 18 familias controlan toda la producción de caña. Juntas, acumulan 4.000 millones de dólares de deuda pública". Por su parte, Achim Steiner, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, acaba de lanzar una crítica importante: teme que para atender la demanda internacional se usen áreas de la Amazonia para plantar caña de azúcar.