El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, inicia este domingo una visita de cinco días a Argentina y Uruguay para reunirse con la gran colonia asturiana en ambos países, donde estará acompañado por una delegación empresarial y sindical, que se justifica públicamente como un apoyo para la búsqueda de acuerdos comerciales, cuando en realidad es muy fácil darse cuenta de que se utiliza a empresarios y líderes de los sindicatos (allá van Justo Rodríguez Braga de UGT y Antonio Pino de CCOO, como un sólo hombre), como cobertura para el importante gasto público que se está realizando, con cargo a los fondos del IDEPA, para contribuir a financiar lo que ya es una campaña electoral en toda regla, que se está desarrollando entre la emigración asturiana, en pleno periodo preelectoral.

Areces llegará a Argentina, donde residen cerca de 40.000 descendientes de asturianos, acompañado de su consejero de Industria, Graciano Torre, y allí participará en una reunión con los presidentes de 19 centros asturianos del Cono Sur, a los que se convoca a esta reunión en la que ya no hay manera de deslindar lo que es la retórica económica que se utiliza en la justificación del viaje, de la pura y dura campaña de captación del voto emigrante. Este encuentro se llevará a cabo durante la visita del jefe del Ejecutivo regional al Centro Asturiano de Buenos Aires, a la que se sumará el embajador de España en Argentina, Rafael Estrella Pedrola, en la que se conmemorará además el 94 aniversario de la fundación de esta institución, que cuenta con unos 4.000 socios.

Al día siguiente, el lunes 12, la delegación asturiana participará en un foro empresarial que de acuerdo con la doctrina oficial que difunde el gobierno, analizará las oportunidades de negocio entre Argentina y el Principado, antes de que Areces se reúna con el secretario de Política Económica del Gobierno argentino, Óscar Tangelson. El núcleo duro para la justificación de este viaje, lo constituye la treintena de empresarios que viajarán junto a los representantes del Gobierno asturiano, encabezados por el presidente de la patronal del Principado, Severino García Vigón, que participarán en la presentación en Argentina del montaje del IDEPA denominado Desarrollo Empresarial Vinculado a Asturias (DEVA).

El martes 13, Areces se reunirá con el vicepresidente del Gobierno argentino, Daniel Scioli, y tiene previsto mantener además encuentros con el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez. Al día siguiente, el miércoles 14, la delegación se desplazará a Rosario, a 350 kilómetros de Buenos Aires, para organizar un acto con los emigrantes-electores del Principado, antes de desplazarse a Montevideo (Uruguay) para reunirse también allí con la colectividad asturiana con derecho a voto. El jueves, día 15, el Gobierno asturiano ha programado un encuentro empresarial en colaboración con la Cámara de Industrias de Uruguay, así como una reunión entre el presidente del Principado y el ministro de Industria uruguayo, Jorge Lepra.

La ofensiva electoral hacia la emigración empezó con el envío masivo de un CD, en las pasadas navidades, a una cantidad indeterminada de emigrantes censados que parece que no bajó de los 70.000 ejemplares -según nos confirmaron fuentes próximas a la fabricación del disco-, en el que se incluía un discurso de Areces (¡Escucharlo aquí!) y varias piezas musicales encabezadas por el Asturias de Victor Manuel Sanjosé. Los emigrantes asturianos en París, incluidos en el censo electoral, recibieron aquel disco, junto con una invitación para acudir a un acto en la Embajada de España en la capital de Francia, en el que Areces tuvo la ocasión de desplegar su atorrante oratoria. El escándalo fue mayúsculo, el PP protestó, IU protestó, todos protestaron, nosotros protestamos, y las protestas de todos se las llevó el viento, al igual que en su momento se llevó también el cabreo generalizado por el regalo masivo de las seis ediciones del "Construyendo Asturias", las peticiones de comisión de investigación y todo lo habido y por haber.

El pasado domingo 18 de febrero, el presidente ya estuvo haciendo campaña electoral en el Centro Asturiano de Cuatluaen, en el Estado de Morelos, próximo a México D. F., y allí viajó, igual que ahora, acompañado también del consejero Graciano Torre y del director general del IDEPA, Victor González Marroquín, responsable de este tinglado denominado DEVA, cuya credibilidad queda seriamente tocada tras su utilización sistemática para financiar este tipo de encuentros electorales, pues más que un proyecto encaminado al desarrollo empresarial, parece por las evidencias que todos tenemos a la vista, un fondo de reptiles para abonar los billetes y los hoteles de los acompañantes de Areces en sus viajes electorales.

De nada sirvió regular la publicidad institucional, mediante la Ley 6/2006 de 20 de junio, aprobada por la Junta General del Principado. El "Construyendo Asturias" y el cedé grabado por Areces de manera que no ha sido explicada, y masivamente regalado con un envío postal, demostraron que esa ley es papel mojado, de acuerdo con el viejo principio que viene a decir lo de que "el que hace la ley hace la trampa". La trampa es el fraude de ley, y si se acababa de prohibir hacer propaganda con artefactos como el "Construyendo Asturias", daba igual, pues la violación de esa ley, con un truco tan burdo como es desviar los fondos recaudados entre empresas contratistas de la administración, hacia una imprenta que asumió ser la promotora de la edición, ni fue perseguida, ni mucho menos castigada.

A partir de ahí, en esta legislatura ya vale todo, y nada ni nadie va a detener la loca marcha de este hombre, al frente del gobierno PSOE-IU que preside, gastándose dinero público sin parar en su campaña electoral, con esta variante novedosa, que nadie hasta ahora se había atrevido a desarrollar, consistente en organizar una gira por todos los lugares calientes de la emigración asturiana, financiada con burdos pretextos empresariales que carecen de la más mínima credibilidad. El victimismo que puede existir en la Asturias de la emigración se va a ver seriamente acrecentado, con este interés tan descarado por conectar con ella en pleno período electoral. Pero también va a resentirse, y mucho, la ya escasa credibilidad del IDEPA, un organismo que ha recibido múltiples acusaciones de oscurantismo en su gestión, que se ven seriamente respaldadas por el comportamiento de sus responsables, al aceptar convertir la entidad en un descadarado fondo de reptiles para financiar viajes electorales de injustificable financiación con dinero público.

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