El consejero de Justicia, Valledor, como era de esperar, no ha dimitido del gobierno PSOE-IU que es responsable del cierre ilegal de Teleasturias, del Editorial en El Comentario
Cuando Francisco Javier García Valledor y compañía salieron por pies de la plaza de la Escandalera, ante la excesiva exaltación de algunos de los presentes, no fueron perseguidos por una multitud de "fascistas", como ellos mismos han dado a entender -encima de vivir de lo que les paga la gente, se permiten el lujo de insultar a la ciudadanía-, utilizando un viejo truco, que es acusar a los demás de lo que practica uno mismo. El primero que lo huele, en el culo lo tiene. Fascistas no eran los seiscientos o setecientos espectadores indiganados que los "escorrieron", como quisieron sugerir Valledor y sus acólitos para crear un mundo al revés, a la medida de sus deseos, fascista es el comportamiento del gobierno de Valledor, y antifascistas los que gritaron su opinión en la calle y en masa, haciéndole notar que no se puede repicar las campanas de la intolerancia desde un gobierno caciquil y totalitario, y luego bajar corriendo a la procesión, para protestar contra las decisiones de ese mismo gobierno, porque los ciudadanos no sólo no son fascistas como ellos han demostrado que son, sino que tampoco son imbéciles, y por eso critican -¿acaso les niega Valledor el derecho a criticarle?- indignados al consejero de Justicia, pues no hay que olvidar que en su caso, la cuestión es doblemente grave.
La decisión del gobierno PSOE-IU no sólo es una decisión de corte fascista, sino que además es una decisión ilegal, y ahí es donde el consejero de Justicia Valledor se quedará para toda su vida como el consejero de Justicia que no dimitió de un gobierno que cerró una televisión de manera autoritaria e ilegal. Por eso, los dirigentes de IU presentaron su segunda proposición no de ley en el parlamento, para volver a intentar lavarse la cara, abusando de esa fe desmedida que algunos ciudadanos tienen en las actividades de los políticos, que les hacen creer que su labor habitaul en el parlamento tiene alguna utilidad, porque no cobran dietas sino un sueldo fijo, y por eso se ven obligados a desarrollar un exceso de actividad inútil.
Y así es, son útiles las leyes que en el parlamente se tramitan y se aprueban en su caso. Lo que carece totalmente de utilidad son las proposiciones no de ley, que es lo que volvió a presentar IU en el caso de Teleasturias: una propuesta inútil. El problema es que en el parlamento se aprueban muy pocas leyes y muchas proposiciones no de ley que casi nunca tienen utilidad práctica. Este tipo de iniciativas parlamentarias suele tener una misión engañosa, y sobre todo una sóla justificación, pues no deja de ser un abuso continuado de un recurso retórico, que es un arma de la oposición para agitarle al gobierno problemas que se debaten en el estrado, sin aplicación práctica alguna, puesto que carecen totalmente de fuerza coercitiva. Hablemos claro, la oposición presenta una proposición no de ley y no se aprueba, porque la oposición es oposición y el gobierno gobierno, y por lo general, aquí, los gobiernos no suelen hacer caso nunca de la oposición, algo en lo que por lo demás, están en su derecho.
Lo que no es normal, es que la oposición presente proposiciones no de ley que sean respaldadas por parte del gobierno, o como sucedió en este caso, algo más anormal todavía, que una parte del gobierno sea el que la presente, y que la oposición la apoye -para el PP era lo más lógico-, con lo cual, la proposición gana y el gobierno sigue sin hacer caso -lo que demuestra su inutilidad-, puesto que en realidad nos encontramos ante una perversión del sistema parlamentario, pues si una parte del gobierno no está de acuerdo en lo que hace la otra, lo que tiene que hacer es dimitir, y no escenificar este vergonzoso paripé para intentar lavarse las manos en una decisión que hace un horroroso daño a su imagen. Por eso la gente no entiende que algo se apruebe en el parlamento por mayoría y que no sirva para nada, pues no perciben que es un puro y duro engaño, un entretenimiento, nada, pues no entienden que se pueda votar algo y no sirva para nada.
Si los dirigentes de Izquierda Unida creen que han engañado a alguien con este juego de trileros, van apañados. Los ciudadanos saben perfectamente que el consejero de Justicia Valledor y la consejera de Vivienda, Laura González, son plenamente corresponsables, con el resto del gobierno, de una decisión colectiva adoptada por un órgano colegiado, puesto que no han dimitido, y si no dimiten, la decisión es tan suya como de los demás.
José Ramón Enguita, periodista del diario El Comercio, resume perfectamente la situación creada en el pleno de ayer en la Junta General del Principado, cuando el PSOE decidió no concederle a Izquierda Unida ni una sóla posibilidad de lavarse la cara ante sus electores, con la pretensión de hacer creer que hicieron algo para evitar el cierre de Teleasturias. Como decimos, Izquierda Unida presentaba su segunda proposición no de ley sobre el mismo asunto -tan inútil como la primera-, porque Francisco Javier García Valledor, Noemí Martín y Jesús Iglesias, habían comprobado -a paso ligero- que con la primera no lograron engañar a nadie, cuando presentaron una iniciativa apoyada por el propio PSOE y por el PP, para pedirle al gobierno que amplíe el número de licencias de Televisión en Asturias, cosa que evidentemente, en nada podía arreglar la situación de Teleasturias, la televisión que el gobierno del PSOE y la propia IU, ha cerrado, en una decisión sectaria, totalitaria e ilegal, que la propia cadena definió con gran precisión conceptual como fascista.
Enguita pone de relieve en su información lo más ridículo del debate, cuando el propio diputado del PSOE, Benajamín Gutiérrez, recordó a IU que con el paripé anterior habían aprobado un papel mojado: Por parte del grupo socialista no fue su portavoz, Fernando Lastra, el encargado de defender su posición, sino Benjamín Gutiérrez, que hizo a IU blanco preferente de una intervención vehemente, en la que en ocasiones elevó la voz hasta el punto de llegar a expresarse a gritos. Fue cuando respondió a la acusación de la coalición de que se había vulnerado el acuerdo sobre licencias televisivas aprobado en la Junta dos semanas atrás. «No nos quiera tomar el pelo, doña Noemí», dijo, para resaltar que aquella proposición hacía referencia a una medida a adoptar «una vez ampliado el número de licencias de TDT», expresión que repitió hasta cuatro veces, para rematar: «¿Está claro? No sé cómo se puede subir a esta tribuna y decir que se ha vulnerado esto. Por favor, pero ¿qué broma es esta».
Y tenía toda la razón Benjamín Gutiérrez, ¡cómo puede alguien aprobar una propuesta para ampliar el número de canales de televisión, y decir que se vulnera esa propuesta al cerrar el paso a una televisión por un canal! Si es que son unos jetas y unos desleales, encima, con sus socios de gobierno, porque quieren cobrar, estar ahí chupando del bote y traficando con sus solares con personajes como Manuel González -el Hombre de Móstoles, miembro de la dirección federal de IU, recientemente indultado por José Luis Rodríguez Zapatero a petición de Gaspar Llamazares, protagonista junto con Aurelio Martín del "Pacto Secreto de Teleasturias"-, y además pretenden quedar de guays y de chicos estupendos, que no son feos y malos como los del PSOE. Cuando Vicente Álvarez Areces le encomendó a Luis Iturrioz el cierre de Teleasturias, sabía perfectamente que los setenta empleados de Izquierda Unida en el gobierno no iban a marcharse de allí ni con "agua caliente", como muy bien dijo el propio Llamazares, y tal y como aseguraba alguien el otro día en la concentración de Teleasturias, estaría bueno que Izquierda Unida incrementase con sus setenta empleados del gobierno, el creciente número de parados de esta comunidad autónoma, al que su ejecutivo está contribuyendo de manera espectacular, con medidas como el cierre de la televisión de Rodolfo Cachero.
Los carnavales han terminado. El PSOE e IU son plenamente responsables de lo ocurrido, que es de una gravedad extrema. Además, en este caso, no sólo no pueden echarle la culpa al PP de nada, sino que además, el PP no hizo esto jamás en ningún sitio. Así pues, Izquierda Unida de Asturias, que participa en un gobierno autoritario, culpable de actos despóticos, con esta clausura fascista e ilegal de una televisión a sus espaldas, es corresponsable plenamente del clima que estamos viviendo en una comunidad en la que se procesa a Carnero y a Morala, por denunciar el "Pelotazo de Poniente", se empapela por "desobediencia" a Beatriz Quirós del SUATEA por protestar porque se meta a la Thyssen en las aulas de la formación profesional, se persigue con testaferros interpuestos al dirigente vecinal Javier Simón y al abogado de causas cívicas Roberto Roces, porque no están de acuerdo con que se les robe la tierra a los vecinos de San Andrés de los Tacones, como a los campesinos de Atenco en Méjico. La lista de atrocidades cometidas por este gobierno PSOE-IU contra la ciudadanía es ilimitada, y la última es esta barrabasada especulativa de Llanera, Siero y Oviedo, que culmina la dedicación esclusiva al ladrillo y a los negocios de la regasificadora que marcan la gestión de esta izquierdona autoritaria, encamada con la oligarquía económica al servicio de sus negocios.
Sólo nos queda a los ciudadanos, ante estos sucios comportamientos, utilizar los mecanismos electorales, incluidos los de castigo, sin olvidarnos de la protesta organizada de los grupos disidentes de la izquierda en la Plataforma contra la Represión y por las Libertades, así como la participación en organizaciones ciudadanas como la Agrupación de Colectivos Asturianos. Pero sin información libre, los ciudadanos no tenemos nada, por eso es tan importante la resistencia de Teleasturias, una televisión que se quiere cerrar, que no se engañe nadie, porque en sus estudios estan habitualmente los sindicalistas perseguidos, las asociaciones ciudadanas que luchan contra el Plan del Gas y el ladrillo, así como los vecinos que se niegan a ser expropiados por SOGEPSA en beneficio de las promotoras que financian la política, como es el caso de Progea, el conglomerado de empresas de Izquierda Unida que sacó las primeras y más impresionantes plusvalías de la operación de los astilleros. Sin medios de comunicación en los que denunciar los excesos del poder, la ciudadanía se queda sin voz, a merced de la información y la opinión mercantilizadas, y nuestro sistema se deteriorará cada vez más. ¿Acaso no vemos cómo nos deslizamos por una pendiente.
