ECONOMIA
El Banco Central Europeo (BCE) decidió elevar, por séptima vez desde diciembre de 2005, el precio del dinero en 0,25%. Por primera vez, desde septiembre de 2001, los tipos de la zona euro se sitúan de nuevo en el 3,75%. A comienzos de diciembre de 2005, el BCE incrementó los tipos comenzando así una normalización de la política monetaria de la zona.
Desde diciembre de 2005 hasta hoy, las subidas han sido moderadas, cada dos o tres meses. Llevábamos mucho tiempo con unos tipos muy bajos y por eso nos alarmamos ante estas pequeñas y sucesivas subidas. No se debe olvidar que los tipos están, en lenguaje de Trichet, en una zona acomodaticia, es decir, no han alcanzado el nivel neutro.
El BCE tendrá que subir tipos otra vez, quizá antes del verano, para llegar a su nivel neutral: el 4%. ¿Qué llevaría al BCE a una nueva subida? El crecimiento de la cantidad de dinero y las peticiones de aumentos salariales son los principales riesgos que ve el BCE para la estabilidad de precios. El banco ha señalado que el dinero crece casi un 10% por encima del valor máximo de referencia (un 4,5%).
Aunque el objetivo de inflación se está cumpliendo, el BCE prevé futuras tensiones en los precios, por lo que está tomando sus decisiones con antelación a que se produzca la inflación (más detalles en http://economy.blogs.ie.edu/). Otra razón para seguir subiendo tipos es que el mercado de trabajo está más fuerte de lo previsto. Cuanto más aumente el empleo, más probabilidades habrá de que suban los salarios y la inflación y, por tanto, de que el BCE considere un aumento en los tipos.
El crecimiento del empleo depende a su vez del crecimiento económico. El comercio internacional, la construcción de nuevas viviendas, el empleo y la actividad manufacturera han mostrado ser más fuertes de lo que se esperaba, por lo que se ha revisado al alza el crecimiento de 2007 hasta llegar al 2,7%.
Los países de la Eurozona deberíamos aprovechar este tirón del crecimiento para eliminar las barreras a la competencia, sanear nuestras cuentas públicas, mejorar la capacidad de innovación, invertir más en I+D y en educación y hacer el mercado de trabajo más flexible. Es decir, aplicar la estrategia de Lisboa.
Pero, como los políticos sólo piensan en las próximas elecciones, no tienen tiempo para resultados a más largo plazo y retrasan esas reformas que deberían ser inaplazables. La próxima subida de tipos, hasta el 4%, no tendría por qué generar una crisis. Ésta se produciría más bien por la incapacidad de los gobiernos para hacer frente a las reformas.
Rafael Pampillón es catedrático de la Universidad San Pablo-CEU y profesor del Instituto de Empresa.
© Mundinteractivos, S.A.

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