De las dos manifestaciones convocadas para seguir jugando con fuego, una se cae. Se mantiene la de mañana, convocada por el PP, contra la "rendición del Gobierno ante ETA", según la doctrina aireada por Alcaraz y abrazada por Rajoy. Se ha caído la segunda, por la paz, contra la guerra, que estaba convocada para el sábado próximo, en coincidencia con el cuarto aniversario de la guerra de Iraq. Sus patrocinadores, el PSOE, IU, ONGs y numerosas organizaciones pacifistas, han decidido desconvocarla para no contribuir a aumentar la tensión y evitar comparaciones odiosas.
De tensión y de comparaciones odiosas está cargado el ambiente. A veinticuatro horas de la manifestación convocada por un partido central contra la política antiterrorista del Gobierno de la Nación, algo que ocurre por primera vez en nuestros treinta años de democracia, se desatan las lenguas, la ira ahoga al pensamiento, la demagogia sustituye a la información y la soflama aplasta sin miramientos cualquier intento de comentar la jugada sin levantar la voz.
Lo dicho. Mañana, novena manifestación contra la política antiterrorista del Gobierno cuyo mandato registra el menor número de víctimas de ETA. Es el minuto de gloria del PP. Y si se tercia, el trampolín de retorno a la Moncloa. Con ayuda del etarra De Juana Chaos, que ha irrumpido con fuerza en la agenda de Rajoy. El líder del principal partido de la oposición accedió gustoso a cargarse la fiesta electoral que estaba prevista para mañana. A cambio de la gran traca del sábado que, también en clave electoral, quiere poner a Zapatero contra las cuerdas.
El acto de presentación de candidatos a las municipales de mayo se desconvoca para ceder todo el protagonismo a la manifestación de los españoles "sensatos". Lo primero es lo primero. Es la gran apuesta electoral del PP, el descarrilamiento de la política antiterrorista del Gobierno. El coste es lo de menos si sirve para cancelar la insoportable anomalía del 14-M. Hasta José María Aznar, el gran damnificado de aquella fecha, se da cuenta del regalo que el etarra desganado le ha hecho a su partido y no está dispuesto a desaprovecharlo. Ni a permitir que lo desaproveche su heredero.
Hasta las encuestas le son propicias. Pero no cualquiera. Nada menos que la dirigida por Josefina Elías (Instituto Opina), socióloga de cabecera de Rodríguez Zapatero. Tan poco sospechosa mensajera acaba de descubrirnos que el 59% de los españoles rechaza la medida gubernamental de conceder la prisión atenuada a De Juana Chaos, lo que ha supuesto un recorte de 3 puntos en la ventaja del PSOE sobre el PP en intención de voto. Claro que también nos descubre que casi el 60% de los ciudadanos considera excesiva la reacción del PP y más de la mitad (52%) rechaza su estrategia de enfrentamiento a la política antiterrorista del Gobierno.
Lo insoportable para los ciudadanos "sensatos", los que acudan y los que no acudan a la manifestación de mañana, es que las subidas o bajadas del partido que gobierna y del que puede gobernar se ventilen sobre la única política de Estado que realmente debería unir a todos los españoles "sensatos" en la aversión al enemigo común: la banda terrorista ETA. Pero eso, hoy por hoy, es una quimera.

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