EL EXPERTO

Es bien conocido por toda la comunidad financiera que la volatilidad está en mínimos históricos. Para el SP 500, por ejemplo, en la actualidad este indicador se sitúa en el 10%, mientras que la media de los últimos 10 años está por encima del 20%. Esta realidad, positiva desde el punto de vista de la percepción del riesgo, puede tener consecuencias negativas si las cosas no siguen igual. El mayor uso por parte de los inversores de los derivados como herramienta de cobertura ha supuesto una redistribución muy amplia del riesgo. Sin embargo, este factor ha conllevado, igualmente, que la correlación entre los distintos activos haya aumentado significativamente, lo que podría eliminar los efectos positivos de la diversificación. Creer a medio plazo en un escenario de baja volatilidad y baja correlación entre activos es algo poco realista, aunque sería, sin ningún lugar a dudas, el escenario perfecto.

Pues bien, éste es el escenario que dibujan los mercados de renta variable en la actualidad, y es muy parecido a la situación vivida por los mercados en el primer trimestre del año pasado, dónde la volatilidad, en mínimos, convivía con unos mercados alcistas y una complacencia generalizada. No tiene por qué repetirse la historia y, de hecho, no existe un patrón lógico a corto plazo de comportamiento de los mercados, pero si en algún momento del año se produce una corrección como la vivida en mayo del año pasado -ahora podemos estar en ese momento- veremos un aumento brusco, tanto de la volatilidad, como de la correlación entre todos los activos con riesgo.

Félix M. López es socio director de Atlas Capital.

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