Mucho más contundente que la declaración conjunta con la que concluyó ayer de la VIII reunión de alto nivel, el presidente del Gobierno español se refirió hasta en cuatro ocasiones al plan de autonomía para el Sahara Occidental que el mes que viene presentará Marruecos ante el Consejo de Seguridad de la ONU. "Debe servir como un cauce para retomar el diálogo entre las partes e intentar llegar a un acuerdo definitivo que respete los principios de las Naciones Unidas", explicó José Luis Rodríguez Zapatero durante la comparecencia conjunta con su homólogo marroquí, Dris Jetu. Poco después insistía: "Debería servir este plan para abrir nuevamente el proceso de diálogo en busca del acuerdo. ¿Es una oportunidad en este momento? Mi opinión es que sí".
Desde que la nutrida delegación española bajó las escalerillas del avión en el aeropuerto de Rabat sólo hubo espacio para los elogios compartidos por la eficaz lucha contra la inmigración clandestina llevada a cabo durante el último año y medio por Rabat, que ha logrado reducir en un 60% la salida de embarcaciones desde el litoral del país magrebí, o la "excelente" relación en materia antiterrorista que ha establecido un diálogo bilateral permanente entre la policía y los servicios secretos.
Zapatero fue recibido por el rey Mohamed VI en una distendida audiencia, marcada por la "cordialidad" y la "hermandad", que transcurrió a lo largo de un paseo por los jardines del palacio Dar es Salaam.
El monarca alauí se interesó por la marcha de la economía española y su efecto sobre las relaciones comerciales hispano-marroquíes, y propuso al jefe del Ejecutivo español la creación de un grupo permanente sobre las políticas y los flujos migratorios, coordinado por los ministerios del Interior. Una iniciativa que sin duda repetirá el trabajo que desde diciembre del 2003 realiza el grupo mixto de inmigración compuesto por altos cargos de los propios ministerios del Interior y de las secretarias de Estado de Inmigración. También hubo tiempo para que el presidente del Gobierno y el monarca alauí hablaran, en un tono más cercano, sobre el reciente nacimiento del segundo hijo del rey, la princesa Lalla Jadiya. Ante la carencia de acuerdos importantes, España ha prometido a Marruecos dos créditos FAD (Fondo de Ayuda al Desarrollo) por valor de 200 millones de euros para la construcción de un parque eólico en Tánger y de una central termosolar en Ain Beni Mathar (cerca de la frontera con Argelia). Ambos países han decidido elevar a acuerdo el memorándum de repatriación de menores marroquíes no acompañados, firmado en diciembre del 2003, que entra en vigor basándose en tres aspectos: la prevención de la emigración clandestina de menores, la garantía de que se respetarán las convenciones internacionales sobre protección de la infancia y la fluidez en los retornos, un punto en el que los consulados marroquíes en España deberán empezar a colaborar de forma más activa. España deja buen sabor de boca en Rabat, que espera que confirme el aval a su plan -que excluye el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui- cuando se presente en público.

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