EL EXPERTO

Cuando presentamos nuestra estrategia de inversión para 2007, dijimos que había llegado el momento de revisar qué mercados emergentes podían justificar su prima de riesgo, es decir, en cuáles merecía la pena asumir el riesgo inherente a este tipo de inversiones si a cambio se iban a obtener rentabilidades superiores a las de los mercados avanzados. Además de que su diferencial de valoración estaba en mínimos, el detonante de esta revisión fue el hecho de que la economía estadounidense estaba empezando a perder fuerza, y si el principal cliente de los emergentes reducía su consumo parecía lógico pensar que compraría menos a sus proveedores, y que esto tenía que tener alguna consecuencia. Así que tomamos la decisión de recomendar únicamente los pocos emergentes cuyo nivel de consumo interno permitiera hacer frente a un descenso de las exportaciones. Muchos analistas consideraron que los mercados emergentes habían tomado tal importancia económica que no les iba a afectar la desaceleración norteamericana. Vamos, que eran autosuficientes. Visto como va el año, no parece que lo sean tanto.

También hay que reconocer que, a la vez que optábamos por reducir el peso en emergentes, dijimos que China era de los pocos que tenía la suficiente fortaleza interna como para justificar su prima de riesgo. Ya veremos si ha sido un acierto -pese a la corrección, la Bolsa de Shanghai sigue siendo la más rentable del año-. Pero lo importante no es contar los aciertos o errores, sino recordar a los inversores que EEUU todavía tiene un peso muy importante en la economía mundial.

Víctor Alvargonzález es consejero delegado de Profim, Análisis y Selección de Fondos.

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