El presidente del PP, Mariano Rajoy, proclamó ayer su independencia ante los suyos y dejó bien claro que sus planes no pasan por realizar cambios en la cúpula del partido. En una clara alusión al giro editorial desplegado en las tres últimas semanas por el periódico ABC y su director, José Antonio Zarzalejos, que ha llegado a reclamar nuevos rostros en el PP, el líder ‘popular’ sentenció: “No hay intención de quitar a nadie”.

Rajoy pronunció estas palabras durante una reunión interna del grupo parlamentario popular celebrada ayer en el Congreso y todos los diputados las interpretaron como una respuesta a la maniobra de un sector del partido que busca la defenestración de Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, secretario general y portavoz del PP en la Cámara Baja, respectivamente. Esta campaña, revelada el lunes por este diario, está liderada por el presidente valenciano, Francisco Camps, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, con el apoyo de Zarzalejos. De fondo, ocultaría también la intención de situar en la dirección del partido a un posible recambio del propio Rajoy.

Las críticas a ABC, sin embargo, no quedaron ahí. Siempre sin citar a nadie, Mariano Rajoy afirmó a puerta cerrada que no se trata de un asunto de nombres -“yo cuento con todos”- y recordó que lleva 25 años en política -“y no se si alguien se piensa que soy tonto, pero, en este tiempo, algo habré aprendido”-. También añadió que “no se ganan amigos por las vías de la sustitución, sino por las vías de la ampliación”, y dio un consejo a sus diputados: “Nadie se arrepiente de lo que no dice”.

Durante su intervención, el presidente del PP recordó que no “daban un duro por nosotros cuando perdimos las elecciones en 2004”, mientras que ahora el partido está en una situación en la que puede ganar las próximas elecciones generales, “por méritos ajenos, pero también por méritos propios”. Agregó que su formación es una de las organizaciones más importantes de España y que hace “lo que le conviene a este partido y a los intereses generales. Agradecemos todas las opiniones, a favor y en contra”, dijo Rajoy para aclarar que el “único patrimonio” que tiene el presidente es “su independencia de todos, salvo de su propio partido”.

Tras proclamar su independencia, el líder popular reclamó un esfuerzo a todos los parlamentarios en el tramo final antes de las elecciones generales, para lo que el PP posee “una dirección que tiene sentido común”. Fue un nuevo golpe a Zarzalejos, en cuyo editorial del domingo, titulado ‘Congreso para el impulso final’, el director pidió “cambiar determinados rostros del PP que no sólo no suman sino que, ya claramente, restan posibilidades de victoria electoral”.

Junto al líder del PP, presidían la reunión el resto de la dirección del Grupo Popular en el Congreso: Acebes, Zaplana, Jorge Fernández, Ana Torme, Miguel Ángel Cortés y María Salom. Y ante todos los diputados Rajoy destacó que no habrá cambios en el futuro: “Quien quiera seguir en política, lo razonable es que siga, y no hay intención de quitar a nadie”. Por si había dudas, el presidente de este partido desmintió también una reciente información de ABC –sin citarla de nuevo- en la que se aseguraban que los barones del PP reclamaban más peso y pedían cambios en la dirección con motivo del próximo congreso, previsto para octubre: “Ignoro de dónde salen todas esas cosas que se publican”, sentenció Rajoy, según ha podido saber este diario.

Presentar alternativas

La reunión de ayer simbolizó el cambio de estrategia previsto por Rajoy desde el principio. Queda poco más de un año para las elecciones generales –si es que José Luis Rodríguez Zapatero no las adelanta antes-, por lo que ahora es cuando toca proponer las alternativas de gobierno, después de tres años de oposición sistemática.

Así lo interpretaron algunos diputados consultados por este diario. Es más, previamente, Zaplana había utilizado una metáfora futbolística para resaltar que ahora toca “jugar la final y ganarla”, para lo que habría que combinar, dijo, la crítica al Gobierno con la presentación de alternativas.

Al parecer, Rajoy incidió en la reunión en que seguirán ejerciendo su labor de oposición –“es nuestra obligación”, matizó luego en rueda de prensa-, pero la simultanearán con la propuesta de alternativas, centradas en los verdaderos problemas de los ciudadanos, como puede ser la pérdida de poder adquisitivo de los españoles. Para ello, el PP está elaborando “el mejor” programa electoral redactado hasta ahora, en el que no sólo se propondrán soluciones a los problemas de los españoles, sino que se adelantarán a los retos futuros. A este fin han contribuido las distintas conferencias sectoriales convocadas por esta formación política, como fue la reciente Conferencia Económica, con la participación de la sociedad civil.

Rajoy reveló que las encuestas demuestran una fidelidad de los votantes del PP hacia su partido y una desafección de los electores del PSOE al suyo. Tienen datos que les apuntan a que pueden ganar las elecciones y advirtió a todos de que al Gobierno de Zapatero le conviene fomentar la crispación, por lo que ésta continuará en los próximos meses aunque aseguró que tratarán de no entrar en el juego. Por cierto, también destacó que, cuando el PP gobernaba, no hubo detenciones de ediles en periodos electorales, a diferencia de lo que ocurre ahora con Zapatero. Aunque ellos ganan en este asunto: más de cincuenta alcaldes socialistas han sido detenidos, frente a siete u ocho del PP.