El pacto de Izquierda Unida con Los Verdes, llega en un mal momento para la credibilidad ecológica de la formación que dirige Gaspar Llamazares, cuya desvergüenza está alcanzando tremendas críticas de los empresarios gallegos, por su sorprendente actitud al apoyar en Asturias el Plan del Gas del Gobierno de Vicente Álvarez Areces, un plan que ha comprometido seriamente la apuesta asturiana por las nuevas tecnologías limpias del carbón -apuesta que nunca existió más que en el papel y en las solitarias investigaciones de los científicos-, hasta tal punto que el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, ha conseguido convertir la comarca leonesa de El Bierzo en la capital española del carbón, al anunciar allí la creación de un importante centro dedicado a la investigación de las tecnologías limpias de generación eléctrica, a partir de este mineral, que en Asturias ha encontrado escaso eco en nuestra clase política, entafarrada hasta las cachas en el gelatinoso conglomerado empresarial que impulsa la especialización energética del Principado en un producto de importación que no crea riqueza ni empleo en nuestra tierra.
Las investigaciones sobre las nuevas teconologías del carbón y su combustión limpia no son ninguna novedad en Asturias. Hace muchos años que desde el Instituto del Carbón (Incar), se viene prestando atención a estas nuevas técnicas que combinan el mantenimiento de un sector intensivo en mano de obra, con el respeto por el medio ambiente, por parte de los científicos que allí desarrollan su trabajo. No es pues capacidad de investigación lo que nos falta, en una comunidad en la que el famoso I+D+I, es siempre el pretexto para algo. Es, por el contrario, la actitud de los políticos, incluyendo en esta categoría a los sindicalistas del sector, la que desde hace ya varios años hace que tengamos la sensación de que en el Principado de Asturias se abandonó esa batalla, en beneficio de la vecina comunidad de Castilla y León, y especialmente de nuestros vecinos leoneses, que sí hacen una apuesta clara, bajo el patrocinio del Gobierno de España, lo que nos produce una sana envidia, no exenta de satisfacción por la buena estrella de los leoneses, que están sabiendo aprovechar sus oportunidades, mucho mejor que esta tierra devastada por las maquinaciones especulativas de una clase política inescrupulosa, que no tiene ni oposición ni crítica periodística ni social que le saque los colores.
Las grandes promesas que realizó Zapatero en Rodiezmo para el desarrollo de las comarcas mineras, algunas muy importantes, como la finaciación con quinientos millones de euros de la autovía La Espina-Ponferrada, han desaparecido, en una confusa jugada en la que precisamente participaron los hoy socios de Izquierda Unida, el grupo Los Verdes, dándole cobertura al gobierno para la liquidación de las promesas de financión de esta autovía con cargo a los Fondos Estructurales de la Unión Europea, con el apoyo que dispensó a esta jugada el diputado del Grupo Socialista del Congreso Francisco Garrido, mientras que otras iniciativas impulsadas por el propio Zapatero, como el proyecto de captura de CO2 mediante el procedimiento de oxicombustión, sí parece que van a salir adelante en El Bierzo, para lo que se creó la Fundación Ciudad de la Energía que va a desarrollar este proyecto en una planta experimental, de unos 6 megavatios de potencia, que se ubicará en terrenos contiguos a la actual térmica de Endesa, en Cubillos del Sil. Precisamente en este acto, se produjo un cariñoso saludo del Presidente, al que vemos en la instantánea, sonriendo a su buen amigo el empresario Victorino Alonso, que ha donado al Gobierno una antigua central térmica en Ponferrada, para que se instale allí el Museo de la Energía.
Llama la atención que en la reaparición del lider del SOMA-UGT, José Ángel Fernández Villa, este fin de semana, en una cena con Alfonso Guerra y en el acto que anualmente se celebra en el cementario civil de Mieres en homenaje a Manuel Llaneza, se haya dedicado escasa al carbón -salvo unas vagas referencias a las tecnologías limpias-, mientras que sus reivindicaciones giraron sobre proyectos sustiturios, tal y como refleja La Nueva España en sus páginas: El homenaje a Manuel Llaneza fue también el escenario elegido por el líder del SOMA para reiterar su apoyo a tres grandes proyectos para las comarcas mineras. Hospital de parapléjicos. Según Villa, da igual el nombre que se le ponga, pero lo que sí importa es su contenido. El líder minero exigió la convocatoria de la mesa regional de fondos para que se informe sobre el estado en que se encuentra la redacción del proyecto, que está siendo elaborado por una comisión constituida para tal fin. Campus de Mieres. El líder minero exigió que la Universidad y la Consejería de Educación pongan en marcha la ampliación del complejo universitario, que Villa considera un referente para potenciar la I+D+i en la región. Insistió en que el campus debe formar, junto con Valnalón, la ciudad universitaria de las Cuencas. Ciudad lineal del Nalón. «Estamos pendientes del estudio del proyecto. Tiene recursos y sabemos que requiere tiempo. Nunca invadimos las competencias de las administraciones», concluyó.
En realidad hace ya mucho tiempo que Fernández Villa abandonó su discurso reivindicativo de un futuro para el carbón, dedicado a un confuso parloteo sobre las posibilidades de la explotación del agua como recurso, en una comunidad que necesita empleo y no entretenimientos, sin que hasta la fecha el que fuera gran defensor del sector del carbón haya hecho ni una sóla referencia sólida en estos últimos años, contra la apuesta del gobierno por la creación de una nueva industria energética alrededor del gas natural, y más concretamente, a partir de la importación masiva de gas natural licuado, a través de la regasificadora de Gijón, con la creación de una amplia red de centrales térmicas de ciclo combinado, que van a terminar por sustituir, aumentando de forma manifiesta la producción actual de energía eléctrica, las actuales plantas térmicas de combustión de carbón, claramente obsoletas y necesitadas de fuertes inversiones para sobrevivir, ante la presión creciente de las imposiciones del protocolo de Kyoto por sus emisiones nocivas para la atmósfera.
De la intensidad y el compromiso de los políticos asturianos con este proyecto contaminante, que destruye el paisaje, el medio ambiente y el empleo en el sector del carbón, con la desaparición paulatina de nuestras explotaciones y la sustitución de unas centrales por otras que dan mucho menos empleo, da buena cuenta la actitud de Izquierda Unida, que como decíamos, protagoniza estos días un sonado escándalo en la vecina comunidad gallega, por la tremenda y sorprendente implicación que tiene esta fuerza política en la defensa del Plan del Gas de Asturias, cuando en Galicia es el único grupo que mantiene su oposición a la regasificadora de Mugardos, en El Ferrol, algo que ha sorprendido mucho allí, y que está siendo utilizado para desprestigiar públicamente sus contradictorias posiciones, tal y como viene haciendo La Voz de Galicia en diversos artículos, en los que se realizan sorprendentes revelaciones que desconocíamos en Asturias, como por ejemplo que Vicente Álvarez Areces utilizó la presión de Gaspar Llamazares, para conseguir que el gobierno se implicase en la autorización "a dedo" de la regasificadora de Gijón a Enagás, que ha sido recurrida por Fenosa.
Veánlo en La Voz de Galicia: Llamazares considera este proyecto como clave para el futuro de la comunidad y de hecho incluyó esta infraestructura como una de las condiciones para firmar el pacto con el PSOE para gobernar en el Principado. Llamazares también vinculó su apoyo a los presupuestos del 2005 a que el Ejecutivo central autorizase la regasificadora de El Musel. Mientras, presentó numerosas iniciativas parlamentarias contra Reganosa y llegó a pedir que se parasen las obras.
El dirigente de la Coordinadora Ecoloxista, Fructuoso Pontigo, en unas declaraciones exclusivas para La Voz de Galicia, que no han sido recogidas -por supuesto- por la prensa asturiana, puso de relieve en la vecina comunidad gallega, lo que él mismo denomina acertadamente "doble moral" de los dirigentes de esta coalición, que en Asturias tiene la desfachatez de presentarse a las elecciones con el sello ecologista que le otorgan Los Verdes, que por cierto también callan sobre esta peligrosísima instalación, mientras que se oponen a la construcción de carreteras como la que puede contribuir a que los vecinos del suroccidente dejen de padecer los efectos del aislmiento en los crudos inviernos de Cangas del Narcea, Ibias y Degaña.
Vean las palabras de Fructuoso Pontigo, en La Voz de Galicia, referidas al proyecto de regasificadora para Asturias: Aquí PSOE promueve y PP e IU la bendicen y sólo pequeños partidos sin representación se han posicionado en contra. Por eso nos sorprende la doble moral de partidos como IU, porque si la planta es mala en Ferrol también será mala en el resto de los sitios. En El Musel quieren ponerla en el medio del puerto, y quedan muchas casas próximas. Además, es un puerto con tres terminales petrolíferas y va a tener dos de biodiésel, por lo que un accidente sería muy grave. Además, es un derroche de dinero público.
Así pues, aquí nadie defiende ya el carbón como energía limpia, y todos parecen apostar por el gas, incluidos los propios sindicalistas del carbón y los dirigentes y candidatos de la opción que se presenta a las elecciones como ecologista. ¿La Razón? Desde el principio nos ha parecido más que evidente que el gran impulso en bolsa de la Duro Felguera, gracias a los proyectos gasísticos asturianos, tiene implicaciones que poco conectan con el desarrollo del empleo, pues los planes de la Duro para sus talleros de Barros y Gijón, no son precisamente de ampliación, ni están proporcionados con su desmesurado crecimiento en bolsa, que apunta más a una maniobra especulativa a medio plazo que a un proyecto industrial creible. Poco tenemos que añadir a esa constatación, salvo la presencia en el consejo de administración de la Duro Felguera -una empresa que hace mucho ya que desinvirtió abiertamente en todo lo que pudiera significar empleo en Asturias, y especialmente en las cuencas mineras-, ocupando la confusa figura de consejero independiente de José Manuel Agüera Sirgo, representante nombrado por Izquierda Unida en el consejo de administración de Cajastur. A partir de ahí, que cada uno saque sus propias conclusiones, sobre el papel que está jugando la partitocracia asturiana en el futuro industrial de nuestra comunidad, cuyas factorías caen, una a una, bajo el efecto devastador de la especulación, sea esta en el sector inmobiliario o en la bolsa.

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