El “alto el fuego permanente” del 22 de marzo ya no vale y ETA lo sabe. Los dirigentes de la organización terroristas ultiman estos días un nuevo comunicado con el objeto de resucitar el proceso de paz enterrado bajo los escombros de la T-4. Un texto en el que se ofrece al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero una nueva tregua “más amplia” que el “alto el fuego permanente” que liquidó la furgoneta bomba de Baraja, según se han encargado de comunicar en privado dirigentes de la izquierda abertzale a sus interlocutores en las otras formaciones políticas vascas.

Así lo han asegurado a El Confidencial destacados miembros de estas últimas, que añaden que ese hipotético “paso adelante” ira acompañado, sin embargo, de algunas exigencias al Ejecutivo de Madrid. Entre ellas, que acepte a sentarse a negociar con Batasuna la propuesta lanzada por la formación el pasado 7 de febrero sobre la creación de un marco autonómico común entre Euskadi y Navarra. “Son conscientes de que ese comunicado no es el paso definitivo que les reclamamos, pero esperan que con él se pueda recomponer en un futuro no muy lejano el proceso de paz”, aseguran a este diario personas que participan en esos contactos en la sombra.

Las fuentes consultadas muestran su convencimiento de que ETA dará a conocer su nuevo comunicado en las próximas semanas, tal vez días. De hecho, desde la semana pasada varias de las fuentes consultadas aseguraban a este diario que era “inminente”. Otras, sin embargo, apuntaban a que “tal vez lo dejen para marzo, para hacerlo coincidir con el primer aniversario del ‘alto el fuego permanente’. A ETA le gustan las fechas simbólicas”.

Polémica propuesta

Con el texto, los etarras pretenden también acallar las voces críticas que dentro de la izquierda abertzale y de la propia organización terrorista han surgido después de que Arnaldo Otegi hiciera pública la propuesta sobre Navarra. De hecho, según ha podido constatar este diario, ésta no fue debatida por las asambleas locales de la formación hasta una semana después de darse a conocer. Y cuando lo hicieron, tuvo una “aceptación moderada”, según fuentes conocedoras del desarrollo de las mismas.

Con este retraso, los sectores más posibilistas de Batasuna intentaron evitar que sus bases dinamitasen la oferta antes de hacerse pública, como ocurrió el pasado verano, cuando los sectores más duros de la ilegalizada formación consiguieron frenar el intento de legalizar unas nuevas siglas con el argumento de que pasar por la ventanilla del Ministerio del Interior era una “rendición” ante el Estado.

La propuesta de un marco autonómico común entre la comunidad foral y el País Vasco tampoco ha levantado pasiones en la propia ETA. Según las fuentes consultadas, algunos dirigentes abertzales les han reconocido que la dirección de la banda armada les dio un pequeño tirón de oreja cuando conoció previamente el contenido de la misma. De hecho, siempre según estas fuentes, les obligó a retirar algunos párrafos, entre ellos uno en el que se hacía una explícita apuesta por métodos “exclusivamente pacíficos y democráticos”.

Presentarse a las elecciones

El anuncio del nuevo comunicado de la banda armada es esperado con cierta ansiedad en los dirigentes de la propia izquierda abertzale. Éstos, como han manifestado reiteradamente en público en las últimas semanas, han convertido la participación en las elecciones del próximo mes de mayo en su máximo objetivo convencidos de que, si logran sortear la Ley de Partidos, conseguirán reactivar lo que denominan “resolución del conflicto político”. No obstante, saben que el contenido del comunicado no va a suponer ni mucho menos la legalización de Batasuna, “aunque sí esperan que permita al Gobierno levantar la mano con sus candidaturas”, añade un político vasco.

No obstante, mantienen en secreto la fórmula que finalmente utilizarán para estar presente en los comicios. Algunas fuentes apuntan a que la formación radical presentará simultáneamente listas blancas y negras para complicar una criba judicial que debe resolverse en muy pocos días. No obstante, estas fuentes reconocen que Otegi y los suyos tienen aún dos ases en la manga: uno es EHAK (siglas en euskera del Partido Comunista de las Tierras Vascas). El segundo, resucitar Acción Nacionalista Vasca (ANV), un partido de la izquierda abertzale legal pero sin actividad desde hace años.