Falta un año para las elecciones generales y en las filas del Partido Popular resurgen viejas aspiraciones que se pretenden necesarias para afrontrar el último trecho antes de la cita definitiva, pero que en realidad presuponen una complicada maniobra para situar a determinados dirigentes del partido en posición de partida de cara a una posible sucesión de Rajoy si el PP no logra la victoria frente al Partido Socialista. Y todo ello con el respaldo de algunos medios de comunicación.
Fuentes solventes de la dirección del PP señalaron a este diario que existe una “cada vez mayor preocupación por el interés que muestran determinados dirigentes territoriales del partido por celebrar el Congreso el próximo mes de octubre y que en el mismo se produzcan dos relevos importantes, el de Eduardo Zaplana al frente de la Portavocía en el Congreso, y el de Ángel Acebes en la Secretaría General, pero ahí se van a encontrar con la oposición de Rajoy”.
Según estas fuentes, tal operación cuenta con el “apoyo decidido de un determinado medio de comunicación que supuestamente se encuentra próximo al PP, pero a cuyo director es evidente que la actual dirección no le gusta nada, incluido el presidente, y está dispuesto a participar en cualquier tipo de operación política dirigida a cambiarla, porque el objetivo final de esta operación no son Acebes ni Zaplana, sino el propio Mariano Rajoy”.
Tal y como señaló este diario la pasada semana -ver noticia- en efecto el Congreso del PP se celebrará el próximo mes de octubre, cumpliendo los plazos legales expuestos en los Estatutos del partido, y los deseos de Rajoy que no quiere retrasar esa cita a después de las generales. El presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, son los defensores de que ese Congreso sirva para hacer cambios significativos en el PP.
El apoyo externo lo ofrece nada menos que el ABC de José Antonio Zarzalejos. Ayer mismo, el diario fundado por los Luca de Tena abría su edición dominical con un titular a cinco columnas. “El PP celebrará su congreso del 19 al 21 de octubre para reforzar a Rajoy”, una información en la que se abundaba sobre lo que ya había contado esta semana El Confidencial. La noticia venía completada con una tercera de su director, José Antonio Zarzalejos, en la que claramente apostaba por la supuesta ‘renovación’.
Programa electoral
“En este contexto errático y fallido, Mariano Rajoy no tendría que dudar ni un segundo en celebrar el Congreso del PP, someter a su consideración y aprobación un programa electoral con vocación de centralidad, iniciar aceleradamente una aproximación a fuerzas políticas con las que pudiera urdirse un acuerdo postelectoral y, sin duda alguna, cambiar determinados rostros del PP que no sólo no suman sino que –ya claramente- restan posibilidades de victoria electoral”, afirma Zarzalejos.
Para completar el cuadro, el buque insignia del Grupo Vocento dedica una página a la conferencia que el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, ofreció el pasado lunes, es decir, casi una semana después, en la sede de La Caixa en Barcelona, una intervención en la que propuso una alianza estratégica de las dos ciudades para hacer frente a la parálisis del Ejecutivo de Zapatero. “Somos conscientes de cual es la estrategia y estamos sobre aviso”, dicen las fuentes de este diario.
Y es que, en términos generales, Mariano Rajoy es el primero que comparte la idea de ofrecer una alternativa de centro-reformista, como ayer expuso en la clausura del acto de presentación del Programa Marco, y de acercarse a otras formaciones –ya se han producido encuentros con CiU al más alto nivel-, “pero no va a hacer cambios”, añaden estas fuentes: “Lo ha dicho muchas veces, no va a quitar a nadie. Él es partidario de sumar, no de restar, y cree que todos caben en el PP”.
Estas fuentes añaden que, además, cada vez se hace más evidente que el objetivo final de quienes buscan el relevo de Zaplana y Acebes en la Ejecutiva “lo que realmente están haciendo es situarse a sí mismos en una posición favorable para afrontar una posible sucesión de Rajoy si perdiéramos las elecciones”. Lo que más preocupa a estos miembros de la Dirección del PP es que, de triunfar esta maniobra, “podría producirse una fractura importante en el partido”.
Una fractura que separaría en dos al PP. “No habría diferencias ideológicas de fondo, porque la realidad es que sobre las cuestiones fundamentales todos estamos más o menos de acuerdo, aunque haya discrepancias en cuanto a la estrategia a seguir. Pero se produciría una ruptura en cuanto a las personas, porque habrá mucha gente en el PP que no esté dispuesta a seguir a los llamados moderados –Gallardón, Piqué, Arenas, Camps, Núñez Feijóo...-, sobre todo si se hace contra otros”.
En el fondo, y como también señalaba en su tercera dominical Zarzalejos, subyacen las diferencias sobre un asunto que viene atormentando al PP desde marzo de 2004, es decir, los atentados del 11-M. La verdadera división, al menos para Zarzalejos y quienes apoya, está entre partidarios de la ‘teoría de la conspiración’ y los detractores de la misma, y que al mismo tiempo supone enfrentar dos modelos mediáticos, el de Vocento-Prisa frente a COPE-El Mundo.
“Esa es la cuestión de fondo, por eso nuestro miedo a que esa operación signifique, en el fondo, hacerle un favor a Prisa, y ese favor significaría que el PSOE tiene garantizado el poder para unas cuantas décadas”, afirman estas fuentes. Además, añaden, “ya nadie en el PP habla del 11-M, porque Rajoy ha conseguido que todos se dediquen a pensar en los problemas de los ciudadanos y a preparar la alternativa, y que dejen el 11-M para los medios y para los jueces”. Algunos, sin embargo, no lo quieren ver así.

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