GOBIERNO y oposición reconocen a la vicepresidenta Fernández de la Vega un creciente protagonismo en el seno del Ejecutivo y de una manera muy especial en esta segunda mitad de la legislatura, en la que desde el inicio de año no hay semana sin un sobresalto para los socialistas. Tras lidiar con suma discreción en la mejora de las relaciones con la Iglesia -toda una patata caliente para el Gabinete socialista por la aprobación de la ley de matrimonios homosexuales (sólo hace falta mirar a 1.097 kilómetros de Madrid para ver como Prodi ha tenido que congelar su muy moderada ley de parejas de hecho)- y con un horizonte electoral peligroso para el PSOE por primera vez, el perfil político de De la Vega toma cuerpo. En nuestras páginas de Política, la crónica de Cristina
Sen, que sigue con atención la actividad del Gobierno, es una precisa disección de cómo se está dirigiendo hoy el Gobierno. La última encuesta del CIS, que refleja un empate técnico pese a la ventaja de 1,2 puntos frente al PP, es una advertencia para Zapatero. Sobre todo, porque lo razonable es que el sondeo haya sido trabajado con una participación en las urnas más alta de la que razonablemente es previsible con el enfado que existe en la ciudadanía. El relevo de López Aguilar permitía un reajuste del Ejecutivo y quizás fue un error no acometerlo.
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