La masacre de Madrid a juicio
Cuando la justicia te llama, e insiste en ello, es que va a por ti y, precisamente, no para olvidarte, sino más bien todo lo contrario: lo hace para decirte que algo has hecho mal y por ello te sanciona, te condena.
Ahora, nos encontramos, como se dice, ante el mayor juicio, el más importante de nuestra historia y -se añade- contra el terrorismo. Por mi parte, sin rencor, creo que se exagera. Amigos míos republicanos están esperando juicio frente a la masacre terrorista de Franco.
Los sabios son lentos y, por ello, eficaces. Pensar y repensar es lo que en nombre de la convivencia entre todos, o sea, sin exclusión alguna, se debería hacer, sin prisas, con seguridad y convicción. El juicio, que ahora ya ha empezado, se me antoja apartado de la realidad constitucional, ya que al ser inocentes antes de dictar sentencia se nos debe el máximo respeto, sin prisa alguna y con todas las garantías derivadas de las leyes que nos rigen.
Se anunció, creo que por parte del tribunal de la Audiencia Nacional, que éste, el juicio, iba a empezar en febrero, como así ha sido, que duraría varios meses, sobre seis, y en octubre tendríamos sentencia y, por ello, en todo caso, el recurso ante el Tribunal Supremo, podría resolverse antes de marzo del 2008, ya que el plazo de prisión preventiva no puede superar los cuatro años.
La atmósfera que respiro, lo digo exclusivamente para mí, está contaminada. Cuando la máquina judicial es pura máquina, las personas nos vamos reduciendo a la nada. Víctimas y victimarios.
M. SEGUÍ, abogado penalista.

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