Speaker's corner
Entrar en el viejo edificio del Ateneo es como volver al siglo XIX. Todos los esfuerzos que se hagan para actualizar esa institución serán inútiles porque la fantasmagoría decimonónica termina imponiendo su ranciedumbre a los latidos del presente. Por eso era extraño que se hiciera precisamente allí el homenaje a Lucia Bosé, una mujer que no deja de evolucionar, que no sólo vive aquí y ahora, sino que además va por delante. Pero acudimos encantados a la cita porque es hora de reconocer a una de las actrices más hermosas y magnéticas del cine europeo, una mujer que ya era una estrella cuando Bardem le presentó al torero Luis Miguel Dominguín, y a partir de ahí empezó el peliculón de su vida. Sus tres hijos son la obra que más la enorgullece. Allí estaba Paola Dominguín, elegante, guapa, sonriente y cada vez más alta (pero puede que yo haya encogido). Y su nieta Bimba Bosé, un perfecto ejemplar de tercera generación del irresistible poderío genético de esa familia.
Acudí con la micropoetisa Ajo, el fotógrafo César Saldívar, el periodista Toni Torrecillas y mi prima Amelia Alas. El pelo azul de Lucia me atrajo como un imán y fui a saludarla. Estaba sentada en una de las dos mesas que habían puesto en el escenario, junto a la Duquesa de Alba y a Natalia Figueroa, que dedicó a la actriz un texto sincero y afectuoso, muy bien escrito. Desde la otra mesa habló con cariño el periodista Antonio de Olano, viejo buen amigo de Lucia. El embajador de Italia vio en ella la más bella representación de la cercanía entre Italia y España. La actriz Conchita Goyanes recordó el rodaje de la película La casa de las palomas, de Claudio Guerín, en la que trabajaron juntas. El anfitrión Miguel Losada fue amable y elocuente, aunque tuvo un lapsus cuando dijo que la Bosé, entre otros directores importantes, ha trabajado con Almodóvar; ella aclaró que no y añadió: «Ojalá». Espero que el lapsus de Losada sirva para que Pedro tome nota. Pero fue Cayetana quien dio con su señorío la nota principal en este concierto de amigos, denunciando que han sido muy mezquinos al no darle este año la subvención para el Museo de los Angeles, que Lucia se ha visto obligada a cerrar. Estuvo genial, y por un momento pensé en la posibilidad de que ella, rica y poderosa, lo financie a partir de ahora. Natalia citó un verso de los Poemas de Somosaguas de la Bosé: Lloro por los amigos que no creyeron en mí. Por eso con nosotros se ríe, porque nunca hemos dejado de creer en ella.
© Mundinteractivos, S.A.

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