RUTAS
El consumo turístico de cada persona que participa en un congreso o una convención dobla el que realiza un turista ordinario y, además, la primera llega a la ciudad en las fechas de menor ocupación de turismo vacacional", asegura Francisco Candela, presidente del Spain Convention Bureau (SCB), para justificar el interés que están mostrando las ciudades españolas por promocionarse como anfitrionas de congresos, convenciones, jornadas o seminarios. Según las estadísticas de esta entidad -creada en 1984 en el seno de la Federación Española de Municipios y Provincias (Femp) precisamente para promover las ciudades de congresos-, el impacto económico de las reuniones celebradas en España en el 2005 superó los 3.240 millones de euros, con un gasto medio por delegado y día de 373,19 -cifra que se dispara hasta más de 500 en ciudades de más de un millón de habitantes-, y un promedio de duración de dos días y medio.
"En la convención de Microsoft de noviembre acogimos 8.500 delegados durante nueve días y generamos unas 40.000 noches de hotel, con un impacto económico estimado de 15 millones de euros, sin contar la incidencia de los acompañantes", afirma Jesús Álvarez, director general de GL Events-CCIB, el centro de convenciones internacionales de Barcelona. Durante el 2006 esta instalación, con aforo de hasta 15.000 personas y una plantilla de 110 personas, aumentó un 26% el número de eventos y un 21% la cifra de participantes, alcanzando una facturación de 23,7 millones.
"Algunos cálculos que maneja el sector indican que por cada euro que factura un parque ferial o un centro de convenciones, la ciudad anfitriona ingresa entre siete y diez euros", apunta Álvarez para dar idea del motor económico que supone el turismo de reuniones para muchos municipios. "En Santiago de Compostela, esta actividad tuvo un impacto económico de 22 millones el año pasado, que es un importe muy alto para una ciudad que no llega a los 100.000 habitantes", ejemplifica Francisco Candela, que además de presidir el SCB es concejal de Turismo en este consistorio gallego.
"El turismo de reuniones es una cadena que aporta valor añadido para muchos sectores económicos, más allá de lo que uno pueda pensar: no se beneficia sólo la industria hotelera o de restauración, sino que también implica demanda de electricistas, de empresas de rótulos, de limpieza, de seguridad, de moquetas o de azafatas, por citar sólo algunos ejemplos", explica el director general de GL Events-CCIB. Y agrega que ello justifica la proliferación de marcas de ciudades que surgen en los últimos años, y que todos los municipios quieran contar con su palacio de congresos, que es donde se celebran más de la mitad de las convenciones en las ciudades pequeñas (en las grandes la voz cantante la llevan los hoteles).
El SCB agrupa ya a 41 ciudades de congresos españolas: desde Madrid o Barcelona -ésta figura como la tercera ciudad del mundo que mayor número de eventos acoge en el ranking la Asociación Internacional de Congresos (ICCA)-, hasta las más modestas Pontevedra o Ávila. Y tramitan su incorporación Alcalá de Henares, Guadalajara y Almería. "Todas las ciudades se están posicionando. Es una fórmula que aporta turismo durante todo el año a excepción de julio y agosto", dice el presidente del SCB. Explica que la tarea de esta entidad, más allá de funcionar como red de promoción internacional de España como destino de reuniones, se centra en formar cuadros técnicos para estos ayuntamientos.
Y es que, aunque lo que se vende es un destino turístico y una marca de ciudad, para captar congresos, convenciones y reuniones es necesario disponer de una oferta hotelera, de palacios de congresos y de servicios públicos "con un nivel alto de calidad, que es lo que demanda este tipo de turista", según Francisco Candela.
El director de GL Events-CCIB opina que el tirón del turismo de reuniones tiene mucho que ver con los cambios en las estrategias de marketing de las empresas. "Hay un desgaste de las publicidades y las empresas de creatividad buscan líneas alternativas para llegar al consumidor. Las convenciones, ferias y congresos son una herramienta idónea", dice Álvarez. Y cree que la evolución de sus presupuestos -"el 25% de la partida de marketing se dedica a participar en convenciones y ferias"- constata el interés empresarial por esta vía promocional.

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