La antigua Astano, hasta los años 80 el mayor astillero civil de España, puede fabricar cualquier cosa menos barcos mercantes. Así se lo confirmó el jueves pasado el presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Enrique Martínez Robles, al consejero gallego de Industria, Fernando Blanco, quien apadrinaba el proyecto del astillero vigués Barreras para fabricar buques en las inutilizadas instalaciones de Astano, en la ría de Ferrol. Blanco, del BNG, viajará ahora a Bruselas para intentar levantar el veto que pesa sobre la factoría gallega desde la reconversión naval. La SEPI sostiene que la prohibición estará vigente hasta por lo menos el 2015 en aplicación de los acuerdos suscritos con la Unión Europea hace dos años para hacer frente al expediente por las ayudas ilegales a los astilleros.
Situado en Fene, enfrente de Ferrol, Astilleros y Talleres del Noroeste, Astano, vivió su época de esplendor en los 60 y comienzos de los 70, en el tiempo en el que el cierre del canal de Suez impulsó la construcción de superpetroleros de hasta 345.000 toneladas. El auge de esta factoría, que rondaba los 7.000 empleos directos, permitió que la comarca de Ferrol quedase al margen de la emigración gallega a la Europa más desarrollada. El dinero corría a manos llenas, pero, con la crisis del petróleo, Astano atravesó grandes dificultades, por lo que cambió de manos: de su antiguo propietario, el Banco Pastor, pasó al Estado.
La reconversión naval resultó especialmente dura para este astillero gallego que todavía en 1984, con 5.582 puestos de trabajo, era la mayor factoría civil de España. Al comprometerse a reducir la producción de barcos ante Bruselas, el Gobierno de España impuso a Astano dedicarse a fabricar plataformas petrolíferas con las que mantuvo su menguada plantilla durante los años 90. Pero para el Estado resultaba más caro que construyera esos artefactos que pagar a sus empleados sin trabajar.
En la actualidad, la antigua Astano, denominada oficialmente Navantia-Fene, cuenta con sólo 360 trabajadores, dedicados a las reparaciones y a la fabricación de trozos de barcos. En un contexto expansivo de la construcción naval, el astillero vigués Barreras presentó el mes pasado su proyecto para usar 635.000 de los 800.000 metros cuadrados de Astano en la fabricación de buques mercantes, con una inversión de 40 millones de euros y 300 empleos directos, que podrían llegar a los 2.000 indirectos. Los empleados de Navantia-Fene seguirían en el sector público con su actual ocupación.
El plan de Barreras contó con el aval de la Consejería de Industria y de las cajas de ahorro gallegas, pero suscitó el rechazo de los sindicatos, que ven intereses especulativos y piden la plena ocupación de la empresa en el sector público, además de la virulenta oposición del presidente de la SEPI, Martínez Robles, para quien ese proyecto "daña el crédito de España", al incumplir los compromisos asumidos en Bruselas. Por su parte, Rodríguez Zapatero anunció el martes la construcción de una nueva fragata en el astillero militar de Ferrol que beneficiará también a la antigua Astano, y la SEPI asegura que hay una empresa alemana interesada en construir aerogeneradores en los terrenos ociosos del astillero.
"Para la SEPI caben todos los proyectos, menos la construcción de barcos", constató el jueves pasado el consejero de Industria gallego tras su entrevista con Martínez Robles. El consejero asegura que irá a Bruselas para defender "una apuesta por la construcción naval" en las instalaciones de Ferrol. Los socialistas afirman en privado que sus socios nacionalistas de la Xunta están embarcados en una maniobra electoral condenada al fracaso. En Ferrol, una comarca postrada desde hace dos décadas, impera el escepticismo.

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